Feminismo y Ateologia es un espacio virtual para la reflexión, es otra mirada del feminismo contemporáneo donde intenta develar y denunciar el establecimiento llamado tradición y costumbre social. El feminismo del hoy tiene la responsabilidad de señalar sin tapujos y sin cortapisas el inequívoco impacto de las religiones que niegan los derechos de las mujeres en todos los aspectos de la vida humana. Sylvia Alonso
Thursday, February 28, 2013
Tuesday, February 19, 2013
Wednesday, February 13, 2013
Ending violence against woman and girls
Picture Street Art in Antwerpen- BelgiumHello Sylvia,
March will be a special month for all of us who care about ending violence against women and girls. From 4 – 15 March, the United Nations is convening governments and activists from around the world to discuss strategies to end violence against women and girls at the 57th Commission on the Status of Women (#CSW57).
We want to harness this momentum and make ending violence against women trend in everyone’s mind. Join us!
Donate this tweet before 4 March.
7 in 10 women are abused. Ending #violenceagainstwomen & girls starts with YOU! Take action. #SayNOUNiTE. http://saynotoviolence.org #CSW57
We have partnered with “Thunderclap”, a crowdspeaking platform, to store all tweets and release them together on 4 March. Together, we will make the biggest splash on social media with ONE message to end violence against women and girls! Spread the word on Twitter, tell your friends on Facebook and share this email with your networks.
If you are part of an organization working to end violence against women and girls, create a user account here and post your initiative on www.saynotoviolence.org. We will highlight your actions so that more people know and support your work.
Ending violence against women starts with us. Take action.
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Saturday, February 02, 2013
BLOG CASA DE LA HISTORIA: LA LUCHA POR LOSDERECHOS CIVILES: MARTIN LUTHER ...
BLOG CASA DE LA HISTORIA:
LA LUCHA POR LOSDERECHOS CIVILES: MARTIN LUTHER ...: LA LUCHA POR LOS DERECHOS CIVILES: MARTIN LUTHER KING. Casi un siglo después de la abolición de la esclavitud, la comunidad negr...
Friday, January 11, 2013
Beatriz Gimeno habla de qué fantasías y roles representa la pornografía hegemónica, al hilo del éxito de ‘Cincuenta sombras de Grey'
Cuando me pidieron que escribiera sobre ‘Cincuenta sombras de Grey’, en principio me pareció bien porque es de lo que hablan todas mis compañeras de oficina desde el verano, así que se lo pedí prestado a una de ellas. Me vino con tres tomos, miles de páginas, un poco más breve que ‘En busca del tiempo perdido’, pero poco. La verdad es que leer leer sólo he aguantado la mitad del primer tomo, después ha sido un ojear por encima y listo. Se trata de una cursilada imposible de tragar, mal escrita e insoportablemente sexista. Una novelita rosa remozada de sexo explícito para la era postporno.
La novela ofrece porno conservador y moralista para mujeres convencionales y amorosas, a las que enseña que pueden jugar tranquilamente con la dominación siempre que, naturalmente, sean ellas las dominadas y no se salgan ni un milímetro de los roles de género
‘Cincuenta sombras de Grey’ se anuncia como “porno para mamás”, lo cual dice mucho del tipo de porno que se supone que ofrece: porno para mujeres convencionales y amorosas, que buscan ponerse al día y renovarse. Porno que enseña a las mujeres que pueden jugar tranquilamente con la dominación siempre que, naturalmente, sean ellas las dominadas porque lo contrario no sería propio de mamás. Juegos excitantes a los que puedan entregarse las mujeres casadas sin salirse un milímetro de sus roles de género; porno conservador y moralista que se ofrece “con excusa” incorporada: el protagonista de la novela, el hombre dominador, es así no porque sea un perverso, no porque se lo pase bien sin más, sino porque tiene una infancia desgraciada. Y ella no se convierte en una sumisa porque lo encuentre excitante, sino que lo hace por… ¿adivináis? Sí, por amor, para curarle a él de su perversión. Ella, sometiéndose a sus deseos, incluso disfrutando con ellos, le hace bueno, es decir “normal”, y ambos acaban siendo felices y practicando sexo convencional.
Me parece que estamos ante el descubrimiento de un nuevo mercado; un mercado enorme de millones de mujeres. Porque si hasta ahora el negocio del porno se nutría de hombres casi en exclusiva, ahora se va poco a poco abriendo a las mujeres: nuevos nichos de negocio.
El porno está de moda, todo es porno pero, en concreto, todo es sadomaso. No hay más que ver la publicidad: mujeres vestidas de cuero, látigo en mano, andando a cuatro patas, con collares de perro, altísimos tacones, corsés muy apretados… Todo eso sirve lo mismo para vender un coque que un champú. El sadomaso es ahora el porno mainstream. Pero no vale cualquier porno, claro. Me pregunto si esta novela hubiera sido elevada a los altares del best seller si el argumento tratase de un rico ejecutivo que lo pierde todo al enamorarse locamente de su asistenta, por ejemplo, que además gusta de sodomizarle a él, que a su vez encuentra dicha práctica irresistible, y en todo caso ambos disfrutan de la situación y acaban también bastante felices aunque más pobres. ¿No estaría bien que las mamás aprendieran también eso? Por variar, digo.
En una cultura como ésta, que es sádica de verdad con las mujeres, el porno hegemónico es demasiado parecido a la realidad. Si el porno es la representación de las fantasías sexuales, podemos preguntarnos si es casual que las fantasías de dominación y sumisión se distribuyan de manera tan desigual entre los sexos. Y preocuparnos porque sea la escuela de sexualidad de la juventud.
Dice María Llopis que le sorprende que todavía se pueda reflexionar sobre la pornografía; a mí me sorprende que no reflexionemos más. Es cierto que a veces las feministas tenemos opiniones no matizadas sobre la pornografía, que es tan compleja como la sexualidad misma. Para empezar, habría que decir que la sexualidad es ambivalente y no necesariamente una fuerza positiva. Y la pornografía puede también ser alienante y liberadora, luminosa y oscura, conservadora y transgresora, placentera y pacífica, o dolorosa y violenta, como el sexo.
En segundo lugar, la pornografía no es sin más una representación de la realidad, sino una representación de determinadas fantasías sexuales con el propósito de excitar. A su vez el papel que las fantasías sexuales juegan en la vida sexual de las personas también es complejo. En general, no tienen por qué cumplirse para ser efectivas en su propósito de ser el combustible del deseo, y muchas personas ni siquiera querrían verlas convertidas en realidad. Por eso, las fantasías no tienen que ser políticamente correctas, son fantasmas creados por el inconsciente, material en bruto, la misma materia de los sueños. E incluso si las hacemos realidad, un juego sexual consentido no tiene por qué, necesariamente, tener su correspondencia social o política. Es decir, la relación entre deseo y realidad, entre fantasía y realidad, entre follar y pensar, no es lineal ni simple. Y, aun así, las feministas sabemos que hay un problema con el porno.
En una cultura como ésta, que es sádica de verdad con las mujeres, el porno hegemónico es demasiado parecido a la realidad y ésta no es un juego consentido entre adultos, sino una realidad de desigualdad e injusticia. Hay muchos estudios, mucha literatura sobre pornografía pero pocos sobre el deseo en bruto, sobre las fantasías sexuales, sobre cómo se construyen. Si el porno es la representación de las fantasías sexuales, (masculinas puesto que son los principales consumidores) podemos preguntarnos legítimamente si es casual que las fantasías de dominación y sumisión se distribuyan de manera tan desigual entre los sexos. Podemos preguntarnos también si la realidad da forma al imaginario sexual, al subconsciente sexual o si es el subconsciente el que se empeña en dar forma a la realidad. Y preocuparnos más aun cuando sabemos que la pornografía es hoy la principal escuela de sexualidad de la juventud. Los jóvenes, ellos y ellas, creen que el sexo es así, como muestra el porno mayoritario y, lo peor de todo, que debe ser así (heterocéntrica, coitocéntrica, androcéntrico y misógino).
Dadas las múltiples disidencias a estas fantasías hegemónicas, es obvio que existe un interés político en producir y mostrar sólo un tipo de pornografía. ¿Podría ocurrir que la visibilidad de otra pornografía –que no basta con que sea hecha por mujeres- pudiera llegar a cambiar la realidad sexual?
En todo caso, lo que se hace muy evidente cuando se ve pornografía es que, aunque la mayoría de ésta es brutalmente misógina, existe también un amplio espacio para la disidencia: es decir, hombres que fantasean con ser violados y sometidos, mujeres que quieren penetrar hombres y violarlos, mujeres que fantasean con jovencitos, hombres que fantasean con ancianas o mujeres gordas o feas… Es decir, lo contrario de lo que se supone que es la fantasía patriarcal hegemónica. Fantasías que, y el contenido de estas fantasías lo deja claro, no son más que eso, fantasías. Así que la desigual distribución de las fantasías de dominación y violencia seguramente se debe a una diferenciación estadística que a su vez es fruto de la realidad sexual en la que vivimos, pero está muy lejos de ser tan uniforme como a veces parece.
Las múltiples disidencias a estas fantasías hegemónicas nos hacen ver que el imaginario sexual de las mujeres podría ser muy parecido al de los hombres si lo representáramos en la misma medida. Puesto que, a pesar de la enorme presión, existe un amplio espacio para la disidencia en este campo, es obvio que existe un interés político en producir y mostrar sólo un tipo de pornografía. Es aquí donde nos tenemos que preguntar si podría ocurrir que la visibilidad de otra pornografía –que no basta con que sea hecha por mujeres- pudiera llegar a cambiar la realidad sexual; e incluso si es necesaria esta pornografía alternativa para cambiarla.
Quizá no habría que examinar tanto el porno como preguntarnos de qué material están hechas nuestras fantasías sexuales y qué posibilidades existen de que cambiando en profundidad las relaciones de hombres y mujeres, cambiando el edificio sexo simbólico sobre el que se levanta el patriarcado cambiaran las fantasías o, al menos, su distribución estadística genérica. Podríamos pensar en cómo se pueden cambiar los roles de la pornografía y si eso tendría el poder de modificar roles sociales, o no. Mi opinión es que ambas cosas están relacionas y se retroalimentan, de manera que no basta con presionar para cambiar la realidad, sino que hay que trabajar también para pensar, y representar, prácticas, identidades y subjetividades sexuales disidentes de la norma patriarcal pensando en que eso tendrá efectos sociales y políticos.
Por Beatriz Gimeno
Fuente: Pikara Magazine
Cuando me pidieron que escribiera sobre ‘Cincuenta sombras de Grey’, en principio me pareció bien porque es de lo que hablan todas mis compañeras de oficina desde el verano, así que se lo pedí prestado a una de ellas. Me vino con tres tomos, miles de páginas, un poco más breve que ‘En busca del tiempo perdido’, pero poco. La verdad es que leer leer sólo he aguantado la mitad del primer tomo, después ha sido un ojear por encima y listo. Se trata de una cursilada imposible de tragar, mal escrita e insoportablemente sexista. Una novelita rosa remozada de sexo explícito para la era postporno.
La novela ofrece porno conservador y moralista para mujeres convencionales y amorosas, a las que enseña que pueden jugar tranquilamente con la dominación siempre que, naturalmente, sean ellas las dominadas y no se salgan ni un milímetro de los roles de género
‘Cincuenta sombras de Grey’ se anuncia como “porno para mamás”, lo cual dice mucho del tipo de porno que se supone que ofrece: porno para mujeres convencionales y amorosas, que buscan ponerse al día y renovarse. Porno que enseña a las mujeres que pueden jugar tranquilamente con la dominación siempre que, naturalmente, sean ellas las dominadas porque lo contrario no sería propio de mamás. Juegos excitantes a los que puedan entregarse las mujeres casadas sin salirse un milímetro de sus roles de género; porno conservador y moralista que se ofrece “con excusa” incorporada: el protagonista de la novela, el hombre dominador, es así no porque sea un perverso, no porque se lo pase bien sin más, sino porque tiene una infancia desgraciada. Y ella no se convierte en una sumisa porque lo encuentre excitante, sino que lo hace por… ¿adivináis? Sí, por amor, para curarle a él de su perversión. Ella, sometiéndose a sus deseos, incluso disfrutando con ellos, le hace bueno, es decir “normal”, y ambos acaban siendo felices y practicando sexo convencional.
Me parece que estamos ante el descubrimiento de un nuevo mercado; un mercado enorme de millones de mujeres. Porque si hasta ahora el negocio del porno se nutría de hombres casi en exclusiva, ahora se va poco a poco abriendo a las mujeres: nuevos nichos de negocio.
El porno está de moda, todo es porno pero, en concreto, todo es sadomaso. No hay más que ver la publicidad: mujeres vestidas de cuero, látigo en mano, andando a cuatro patas, con collares de perro, altísimos tacones, corsés muy apretados… Todo eso sirve lo mismo para vender un coque que un champú. El sadomaso es ahora el porno mainstream. Pero no vale cualquier porno, claro. Me pregunto si esta novela hubiera sido elevada a los altares del best seller si el argumento tratase de un rico ejecutivo que lo pierde todo al enamorarse locamente de su asistenta, por ejemplo, que además gusta de sodomizarle a él, que a su vez encuentra dicha práctica irresistible, y en todo caso ambos disfrutan de la situación y acaban también bastante felices aunque más pobres. ¿No estaría bien que las mamás aprendieran también eso? Por variar, digo.
En una cultura como ésta, que es sádica de verdad con las mujeres, el porno hegemónico es demasiado parecido a la realidad. Si el porno es la representación de las fantasías sexuales, podemos preguntarnos si es casual que las fantasías de dominación y sumisión se distribuyan de manera tan desigual entre los sexos. Y preocuparnos porque sea la escuela de sexualidad de la juventud.
Dice María Llopis que le sorprende que todavía se pueda reflexionar sobre la pornografía; a mí me sorprende que no reflexionemos más. Es cierto que a veces las feministas tenemos opiniones no matizadas sobre la pornografía, que es tan compleja como la sexualidad misma. Para empezar, habría que decir que la sexualidad es ambivalente y no necesariamente una fuerza positiva. Y la pornografía puede también ser alienante y liberadora, luminosa y oscura, conservadora y transgresora, placentera y pacífica, o dolorosa y violenta, como el sexo.
En segundo lugar, la pornografía no es sin más una representación de la realidad, sino una representación de determinadas fantasías sexuales con el propósito de excitar. A su vez el papel que las fantasías sexuales juegan en la vida sexual de las personas también es complejo. En general, no tienen por qué cumplirse para ser efectivas en su propósito de ser el combustible del deseo, y muchas personas ni siquiera querrían verlas convertidas en realidad. Por eso, las fantasías no tienen que ser políticamente correctas, son fantasmas creados por el inconsciente, material en bruto, la misma materia de los sueños. E incluso si las hacemos realidad, un juego sexual consentido no tiene por qué, necesariamente, tener su correspondencia social o política. Es decir, la relación entre deseo y realidad, entre fantasía y realidad, entre follar y pensar, no es lineal ni simple. Y, aun así, las feministas sabemos que hay un problema con el porno.
En una cultura como ésta, que es sádica de verdad con las mujeres, el porno hegemónico es demasiado parecido a la realidad y ésta no es un juego consentido entre adultos, sino una realidad de desigualdad e injusticia. Hay muchos estudios, mucha literatura sobre pornografía pero pocos sobre el deseo en bruto, sobre las fantasías sexuales, sobre cómo se construyen. Si el porno es la representación de las fantasías sexuales, (masculinas puesto que son los principales consumidores) podemos preguntarnos legítimamente si es casual que las fantasías de dominación y sumisión se distribuyan de manera tan desigual entre los sexos. Podemos preguntarnos también si la realidad da forma al imaginario sexual, al subconsciente sexual o si es el subconsciente el que se empeña en dar forma a la realidad. Y preocuparnos más aun cuando sabemos que la pornografía es hoy la principal escuela de sexualidad de la juventud. Los jóvenes, ellos y ellas, creen que el sexo es así, como muestra el porno mayoritario y, lo peor de todo, que debe ser así (heterocéntrica, coitocéntrica, androcéntrico y misógino).
Dadas las múltiples disidencias a estas fantasías hegemónicas, es obvio que existe un interés político en producir y mostrar sólo un tipo de pornografía. ¿Podría ocurrir que la visibilidad de otra pornografía –que no basta con que sea hecha por mujeres- pudiera llegar a cambiar la realidad sexual?
En todo caso, lo que se hace muy evidente cuando se ve pornografía es que, aunque la mayoría de ésta es brutalmente misógina, existe también un amplio espacio para la disidencia: es decir, hombres que fantasean con ser violados y sometidos, mujeres que quieren penetrar hombres y violarlos, mujeres que fantasean con jovencitos, hombres que fantasean con ancianas o mujeres gordas o feas… Es decir, lo contrario de lo que se supone que es la fantasía patriarcal hegemónica. Fantasías que, y el contenido de estas fantasías lo deja claro, no son más que eso, fantasías. Así que la desigual distribución de las fantasías de dominación y violencia seguramente se debe a una diferenciación estadística que a su vez es fruto de la realidad sexual en la que vivimos, pero está muy lejos de ser tan uniforme como a veces parece.
Las múltiples disidencias a estas fantasías hegemónicas nos hacen ver que el imaginario sexual de las mujeres podría ser muy parecido al de los hombres si lo representáramos en la misma medida. Puesto que, a pesar de la enorme presión, existe un amplio espacio para la disidencia en este campo, es obvio que existe un interés político en producir y mostrar sólo un tipo de pornografía. Es aquí donde nos tenemos que preguntar si podría ocurrir que la visibilidad de otra pornografía –que no basta con que sea hecha por mujeres- pudiera llegar a cambiar la realidad sexual; e incluso si es necesaria esta pornografía alternativa para cambiarla.
Quizá no habría que examinar tanto el porno como preguntarnos de qué material están hechas nuestras fantasías sexuales y qué posibilidades existen de que cambiando en profundidad las relaciones de hombres y mujeres, cambiando el edificio sexo simbólico sobre el que se levanta el patriarcado cambiaran las fantasías o, al menos, su distribución estadística genérica. Podríamos pensar en cómo se pueden cambiar los roles de la pornografía y si eso tendría el poder de modificar roles sociales, o no. Mi opinión es que ambas cosas están relacionas y se retroalimentan, de manera que no basta con presionar para cambiar la realidad, sino que hay que trabajar también para pensar, y representar, prácticas, identidades y subjetividades sexuales disidentes de la norma patriarcal pensando en que eso tendrá efectos sociales y políticos.
Por Beatriz Gimeno
Fuente: Pikara Magazine
Friday, December 28, 2012
Friday, December 21, 2012
BLOG CASA DE LA HISTORIA: FINAL DE CUENTAS, LOS MAYAS. Por: Luz de María M...
BLOG CASA DE LA HISTORIA: FINAL DE CUENTAS, LOS MAYAS.
Por: Luz de María M...: FINAL DE CUENTAS, LOS MAYAS. Por: Luz de María Muñoz. La antigua civilización Maya nos ha dejado una rica herencia cultural que...
Wednesday, December 05, 2012
Tuesday, December 04, 2012
Say No- UNITE to End Violence against Women
Foto:tomada de Estudios de Genero en America Latina
The 16 Days of Activism Against Gender Violence Campaign is still on, and we’re seeing a lot of actions and news from around the world on Say NO – UNiTE. Here are some highlights, in case you missed them.
UN Women launched COMMIT – a call for national commitments to prevent and address violence against women and girls. Ten governments have committed already. Has yours?
UNiTE to End Violence against Women campaign launched its official video: A Promise is A Promise. Share it if you like it!
Ride on. Speak Out to End Violence against Women. A unique action by UN Women in partnership with Harley Davidson. Spread the word!
Join Take Back the Tech! Campaign to map technology related violence and find out how we can end it.
Shine a light to end violence against women and HIV/AIDS.
What would you COMMIT if you were in charge of your country? Tell us on Facebook and on Twitter using the hashtag #SayUcommit from 7 – 10 December.
On 10 December, Human Rights Day, make your voice count!
If you are organizing actions, post them on www.saynotoviolence.org.
Check out our 16 Days of Activism corner and watch out for the Video of the Day on YouTube.
Sincerely,
The 16 Days of Activism Against Gender Violence Campaign is still on, and we’re seeing a lot of actions and news from around the world on Say NO – UNiTE. Here are some highlights, in case you missed them.
UN Women launched COMMIT – a call for national commitments to prevent and address violence against women and girls. Ten governments have committed already. Has yours?
UNiTE to End Violence against Women campaign launched its official video: A Promise is A Promise. Share it if you like it!
Ride on. Speak Out to End Violence against Women. A unique action by UN Women in partnership with Harley Davidson. Spread the word!
Join Take Back the Tech! Campaign to map technology related violence and find out how we can end it.
Shine a light to end violence against women and HIV/AIDS.
What would you COMMIT if you were in charge of your country? Tell us on Facebook and on Twitter using the hashtag #SayUcommit from 7 – 10 December.
On 10 December, Human Rights Day, make your voice count!
If you are organizing actions, post them on www.saynotoviolence.org.
Check out our 16 Days of Activism corner and watch out for the Video of the Day on YouTube.
Sincerely,
Thursday, November 29, 2012
Ni Putes Ni Soumises
Foto:tomada de Estudios de Genero en America Latina
Noter : Ni Putes ni Soumises
Le mouvement NI PUTES NI SOUMISES s’insurge contre la déclaration de Carla Bruni dans le magazine Vogue ce 27 novembre.
A peine 2 jours après la journée internationale de lutte contre les violences faites aux femmes, nous lisons dans Vogue, les propos de l’ex Première Dame de France :
« Dans ma générat
ion, on n’a pas besoin d’être féministe. Il y a des pionnières qui ont ouvert la brèche. Je ne suis pas du tout militante féministe. En revanche, je suis bourgeoise. J’aime la vie de famille, j’aime faire tous les jours la même chose. J’aime maintenant avoir un mari. Je suis une vraie bourge ! »
Rien de tel pour mettre le cerveau d’une Ni Putes Ni Soumise en ébullition.
Mme Carla Bruni- Sarkozy sachez que la violence subie par les femmes s’immisce dans tous les appartements, maisons ou villas.
Sachez que toutes les femmes n’ont pas votre problème d’avoir à choisir entre un sac Louis Vuitton ou une robe Channel.
Pensez-vous sérieusement que seules les femmes dans des situations précaires sont concernées ?
Comme nous l’avons dit à maintes reprises, la violence n’a pas de couleur de peau, de classe sociale ou de religion. Et la bourgeoisie ne s’oppose pas au féminisme.
Certes, les générations précédentes ont permis de véritables avancées en matière de Droits des Femmes : droit de vote, accès légal à l’IVG… Mais peut-on s’en contenter ?
Sachez que dans ma France à moi :
Les inégalités salariales entre hommes et femmes perdurent, les femmes sont moins bien payées que les hommes et subissent plus souvent le temps partiel. Elles accomplissent beaucoup plus le travail domestique. Elles sont davantage au chômage, touchent beaucoup moins que leur mari à poste égal et n’atteignent que très peu les hautes sphères politiques ou professionnels.
Le sexisme est vécu au quotidien, et les violences physiques ou morales sont innombrables.
Rappelons qu’une femme sur dix a subi ou subira un viol dans sa vie, c'est-à-dire une femme victime de viol toutes les 8 min ; qu’une femme meurt tous les deux jours et demi sous les coups de son conjoint…
Dans ma France à moi, les Ni putes Ni Soumises combattent ces inégalités et ces violences et n’auront de cesse de les dénoncer. Et si vous voulez voir cette France qui se nomme réalité.
Je n’ai qu’une phrase à vous dire :
Devenez NI Putes Ni Soumises
Noter : Ni Putes ni Soumises
Le mouvement NI PUTES NI SOUMISES s’insurge contre la déclaration de Carla Bruni dans le magazine Vogue ce 27 novembre.
A peine 2 jours après la journée internationale de lutte contre les violences faites aux femmes, nous lisons dans Vogue, les propos de l’ex Première Dame de France :
« Dans ma générat
ion, on n’a pas besoin d’être féministe. Il y a des pionnières qui ont ouvert la brèche. Je ne suis pas du tout militante féministe. En revanche, je suis bourgeoise. J’aime la vie de famille, j’aime faire tous les jours la même chose. J’aime maintenant avoir un mari. Je suis une vraie bourge ! »
Rien de tel pour mettre le cerveau d’une Ni Putes Ni Soumise en ébullition.
Mme Carla Bruni- Sarkozy sachez que la violence subie par les femmes s’immisce dans tous les appartements, maisons ou villas.
Sachez que toutes les femmes n’ont pas votre problème d’avoir à choisir entre un sac Louis Vuitton ou une robe Channel.
Pensez-vous sérieusement que seules les femmes dans des situations précaires sont concernées ?
Comme nous l’avons dit à maintes reprises, la violence n’a pas de couleur de peau, de classe sociale ou de religion. Et la bourgeoisie ne s’oppose pas au féminisme.
Certes, les générations précédentes ont permis de véritables avancées en matière de Droits des Femmes : droit de vote, accès légal à l’IVG… Mais peut-on s’en contenter ?
Sachez que dans ma France à moi :
Les inégalités salariales entre hommes et femmes perdurent, les femmes sont moins bien payées que les hommes et subissent plus souvent le temps partiel. Elles accomplissent beaucoup plus le travail domestique. Elles sont davantage au chômage, touchent beaucoup moins que leur mari à poste égal et n’atteignent que très peu les hautes sphères politiques ou professionnels.
Le sexisme est vécu au quotidien, et les violences physiques ou morales sont innombrables.
Rappelons qu’une femme sur dix a subi ou subira un viol dans sa vie, c'est-à-dire une femme victime de viol toutes les 8 min ; qu’une femme meurt tous les deux jours et demi sous les coups de son conjoint…
Dans ma France à moi, les Ni putes Ni Soumises combattent ces inégalités et ces violences et n’auront de cesse de les dénoncer. Et si vous voulez voir cette France qui se nomme réalité.
Je n’ai qu’une phrase à vous dire :
Devenez NI Putes Ni Soumises
Monday, November 26, 2012
Say NO- UNiTE Team, UN Women
foto:Street Art Utopia
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Seven in ten – that’s how many women and girls experience violence in their lifetime. It’s possible to end this pandemic, if we act now.
On the occasion of the International Day to End Violence against Women, Say NO – UNiTE launches a new global call for action – COMMIT to End Violence against Women.
We are asking governments everywhere to make concrete national commitments – from implementing laws and national action plans, rolling out education programmes, improving services and launching awareness campaigns – there are many measures that governments can take to make a difference in the lives of women and girls in every country. Will your government COMMIT? Find out at http://saynotoviolence.org/commit.
What can you do to mark the International Day to End Violence against Women?
• Wear Orange and speak out to end violence against women and girls on 25 November
• Organize an event to raise awareness during the 16 Days of Activism and post on www.saynotoviolence.org
• Tweet to make your government COMMIT.
• What will you COMMIT to do to end violence against women and girls in your country? Share your commitment on Facebook
COMMIT. Take action. End violence against women and girls.
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Seven in ten – that’s how many women and girls experience violence in their lifetime. It’s possible to end this pandemic, if we act now.
On the occasion of the International Day to End Violence against Women, Say NO – UNiTE launches a new global call for action – COMMIT to End Violence against Women.
We are asking governments everywhere to make concrete national commitments – from implementing laws and national action plans, rolling out education programmes, improving services and launching awareness campaigns – there are many measures that governments can take to make a difference in the lives of women and girls in every country. Will your government COMMIT? Find out at http://saynotoviolence.org/commit.
What can you do to mark the International Day to End Violence against Women?
• Wear Orange and speak out to end violence against women and girls on 25 November
• Organize an event to raise awareness during the 16 Days of Activism and post on www.saynotoviolence.org
• Tweet to make your government COMMIT.
• What will you COMMIT to do to end violence against women and girls in your country? Share your commitment on Facebook
COMMIT. Take action. End violence against women and girls.
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Di NO a la violencia
Mensaje de: Michelle Bachelet
Día internacional para la erradicación de la violencia contra las mujeres.
A menudo me preguntan si es posible poner fin a la violencia contra las mujeres dada la predominancia y persistencia de estos delitos. Mi respuesta es que sí. Es posible, pero solamente podemos lograrlo juntos. Todos somos responsables y ha llegado el momento de que se cumplan las promesas hechas a las mujeres.
Hoy, en el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres, llamo a todos los líderes del mundo a que asuman la responsabilidad de eliminar la violencia contra mujeres y niñas. Hemos invitado a cada uno de los Presidentes y Presidentas a unirse a nuestra iniciativa mundial que va a ayudar a mostrar los compromisos nacionales asumidos en materia de erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas.
El año pasado ONU Mujeres presentó una agenda que proponía 16 pasos para enfrentar la violencia y trabajar en la prevención. Este año esperamos que en muchas comunidades, en muchos países, las personas puedan ver nuevos compromisos de sus autoridades nacionales y locales, para erradicar la violencia.
Hemos conseguido un enorme avance: Juntos hemos logrado romper el silencio. Actualmente, al menos 125 países han legislado contra la violencia doméstica Contamos con un acuerdo internacional que es la Plataforma de Acción de Beijing que nos permite avanzar como comunidad internacional hacia un destino común. Ya tenemos 187 países que han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Como nunca antes, contamos con el conocimiento sobre las causas que generan la violencia y cada vez más mujeres, hombres y jóvenes continúan movilizándose contra la violencia. Hoy son muchas las organizaciones que trabajan incansablemente para ayudar a las víctimas de violencia y a sus hijos y en muchos países los encargados de formular políticas han adoptado acciones decisivas. Pero sabemos que esto no es suficiente.
Aún debemos esforzarnos más para proteger a las mujeres y evitar que esta violación a los derechos humanos continúe. Los gobiernos y líderes deben dar el ejemplo. Este es el momento para que los gobiernos conviertan las promesas internacionales en medidas concretas a nivel nacional.
Esperamos ver leyes nuevas y mejoradas y planes de acción nacional que incluyan centros de acogida, servicios de atención telefónica, asistencia médica y jurídica gratuita para las mujeres víctimas de violencia y sus hijos.
Necesitamos programas educativos que enseñen sobre derechos humanos, igualdad y respeto mutuo, que sirvan de inspiración a los jóvenes para que asuman el liderazgo y combatan la violencia contra mujeres y niñas. Asimismo, se debe incrementar el número de mujeres en la política, en los organismos encargados de hacer cumplir la ley y en las fuerzas de mantenimiento de la paz. Necesitamos también igualdad de oportunidades económicas y trabajos decentes para las mujeres. Y es indispensable la implementación real de los acuerdos y tratados.
Todas estas iniciativas requieren de un liderazgo valiente y decidido. En el próximo mes de marzo, líderes de gobiernos y de la sociedad civil se reunirán en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas para acordar acciones preventivas que aborden efectivamente la violencia contra las mujeres. Las expectativas son altas, y así debe ser. En algunos países, 7 de cada 10 mujeres son golpeadas, violadas, mutiladas o víctimas de abusos a lo largo de su vida. Una crisis de tales proporciones merece atención prioritaria de los líderes mundiales. La paz y el progreso no son posibles mientras las mujeres vivan con miedo a sufrir violencia.
Cada vez existe mayor conciencia sobre lo que la violencia contra las mujeres significa: una amenaza a la democracia, un obstáculo para conseguir la paz duradera, una carga en las economías nacionales y una violación atroz de los derechos humanos. A medida que más y más personas crean que la violencia contra las mujeres es inaceptable y evitable, a medida que más y más agresores reciben su castigo, el cambio para poner fin a la violencia contra las mujeres se hace más real.
No se trata de un asunto que concierne solamente a las mujeres, es responsabilidad de todos nosotros. El tiempo de la tolerancia y las justificaciones a este tipo de violencia se acabó.
Millones de personas, hombres y mujeres, en gobiernos, sociedad civil, sector privado, iglesias en todos los países del mundo están poniendo voluntad y determinación para poner fin a la violencia contra las mujeres.
Sí, es posible. Juntos podemos detener la violencia.
Fuente: Di NO a la Violencia/
Día internacional para la erradicación de la violencia contra las mujeres.
A menudo me preguntan si es posible poner fin a la violencia contra las mujeres dada la predominancia y persistencia de estos delitos. Mi respuesta es que sí. Es posible, pero solamente podemos lograrlo juntos. Todos somos responsables y ha llegado el momento de que se cumplan las promesas hechas a las mujeres.
Hoy, en el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres, llamo a todos los líderes del mundo a que asuman la responsabilidad de eliminar la violencia contra mujeres y niñas. Hemos invitado a cada uno de los Presidentes y Presidentas a unirse a nuestra iniciativa mundial que va a ayudar a mostrar los compromisos nacionales asumidos en materia de erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas.
El año pasado ONU Mujeres presentó una agenda que proponía 16 pasos para enfrentar la violencia y trabajar en la prevención. Este año esperamos que en muchas comunidades, en muchos países, las personas puedan ver nuevos compromisos de sus autoridades nacionales y locales, para erradicar la violencia.
Hemos conseguido un enorme avance: Juntos hemos logrado romper el silencio. Actualmente, al menos 125 países han legislado contra la violencia doméstica Contamos con un acuerdo internacional que es la Plataforma de Acción de Beijing que nos permite avanzar como comunidad internacional hacia un destino común. Ya tenemos 187 países que han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Como nunca antes, contamos con el conocimiento sobre las causas que generan la violencia y cada vez más mujeres, hombres y jóvenes continúan movilizándose contra la violencia. Hoy son muchas las organizaciones que trabajan incansablemente para ayudar a las víctimas de violencia y a sus hijos y en muchos países los encargados de formular políticas han adoptado acciones decisivas. Pero sabemos que esto no es suficiente.
Aún debemos esforzarnos más para proteger a las mujeres y evitar que esta violación a los derechos humanos continúe. Los gobiernos y líderes deben dar el ejemplo. Este es el momento para que los gobiernos conviertan las promesas internacionales en medidas concretas a nivel nacional.
Esperamos ver leyes nuevas y mejoradas y planes de acción nacional que incluyan centros de acogida, servicios de atención telefónica, asistencia médica y jurídica gratuita para las mujeres víctimas de violencia y sus hijos.
Necesitamos programas educativos que enseñen sobre derechos humanos, igualdad y respeto mutuo, que sirvan de inspiración a los jóvenes para que asuman el liderazgo y combatan la violencia contra mujeres y niñas. Asimismo, se debe incrementar el número de mujeres en la política, en los organismos encargados de hacer cumplir la ley y en las fuerzas de mantenimiento de la paz. Necesitamos también igualdad de oportunidades económicas y trabajos decentes para las mujeres. Y es indispensable la implementación real de los acuerdos y tratados.
Todas estas iniciativas requieren de un liderazgo valiente y decidido. En el próximo mes de marzo, líderes de gobiernos y de la sociedad civil se reunirán en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas para acordar acciones preventivas que aborden efectivamente la violencia contra las mujeres. Las expectativas son altas, y así debe ser. En algunos países, 7 de cada 10 mujeres son golpeadas, violadas, mutiladas o víctimas de abusos a lo largo de su vida. Una crisis de tales proporciones merece atención prioritaria de los líderes mundiales. La paz y el progreso no son posibles mientras las mujeres vivan con miedo a sufrir violencia.
Cada vez existe mayor conciencia sobre lo que la violencia contra las mujeres significa: una amenaza a la democracia, un obstáculo para conseguir la paz duradera, una carga en las economías nacionales y una violación atroz de los derechos humanos. A medida que más y más personas crean que la violencia contra las mujeres es inaceptable y evitable, a medida que más y más agresores reciben su castigo, el cambio para poner fin a la violencia contra las mujeres se hace más real.
No se trata de un asunto que concierne solamente a las mujeres, es responsabilidad de todos nosotros. El tiempo de la tolerancia y las justificaciones a este tipo de violencia se acabó.
Millones de personas, hombres y mujeres, en gobiernos, sociedad civil, sector privado, iglesias en todos los países del mundo están poniendo voluntad y determinación para poner fin a la violencia contra las mujeres.
Sí, es posible. Juntos podemos detener la violencia.
Fuente: Di NO a la Violencia/
Friday, November 23, 2012
Wednesday, November 21, 2012
La Prostitucion/ por: Beatriz Gimeno
foto:Street Art Utopia. Nuevos apuntes de Beatriz Gimeno que deseo reproducir;sus aportes sobre el tema de la prostitución ayudan a clarificar puntos de vista y por demás comprender que pasa hoy en el mundo frente a la prostitucion.
Sylvia.
La prostitución. Aproximación al debate por :Beatriz Gimeno.
Ante la cuestión de la prostitución ninguna feminista puede mantenerse neutral. Mi posición sería abolicionista, en tanto que estoy convencida de que la prostitución es incompatible con la igualdad pero la manera de acabar con la prostitución, la manera siquiera de pensarla, la manera de relacionarnos con las mujeres que se dedican a ella, no coincide siempre con lo que se considera una posición abolicionista. Mi posición admite muchos matices que no pueden explicitarse en este post, pero de los que dejo constancia en el libro. Me ha ocurrido en ocasiones, al estar asistiendo a alguno de estos debates o al leer un libro, que algunos de los argumentos de las feministas llamadas pro-regulación me han parecido perfectamente asumibles, mientras que al mismo tiempo, discrepo profundamente de algunas cuestiones que se defienden desde lo que se supone que es mi propio bando.
En ese sentido me surgían dos cuestiones.
La primera es que ante una cuestión de una complejidad extraordinaria, las soluciones simples no existen y parece difícil también pensar que pueda existir una cuestión compleja de la que los matices y los tonos grises estén casi formalmente excluidos, como parecen estarlo cuando se discute sobre la prostitución en el seno del feminismo. Estoy situada, pero me niego excluir la complejidad.
La segunda cuestión que me preocupaba es que a mi alrededor muchas jóvenes feministas son pro-regulación: lo veo en los cursos universitarios que imparto, lo veo en las conferencias, lo veo en muchas de las reuniones políticas a las que asisto. Pero también son pro-regulación la mayoría de las personas progresistas, hombres y mujeres, no especializados en feminismo.
Podemos decir o pensar que no importa, pero sí que importa y demuestra, entre otras cosas, que muchos de nuestros argumentos abolicionistas ya no conectan con quienes deberían ser aliados o aliadas. Además, como he dicho, no me extraña esta situación porque yo misma encuentro insostenibles algunos de los argumentos que se defienden como dogmas de fe desde lo que se supone que es mi propio sector. Puede que el abolicionismo crea a veces que está ganando la batalla porque las instituciones se ponen, sólo a veces, de su lado, pero será una victoria pírrica y muy fácilmente reversible si no se convence a la parte de la sociedad que es, o debería ser, proclive al feminismo.
Por ser ésta de la prostitución una cuestión central para el feminismo la imposibilidad de debatir de verdad, de manera que se pueda avanzar de alguna manera hacia consensos más amplios, me parecía muy preocupante. Esa es la razón primera que me impulsó a meterme en un estudio profundo acerca de esta institución. Pero cuanto más leía más difícil me resultaba abarcar la prostitución en toda su complejidad y, sobre todo, más difícil me resultaba decir nada que no estuviera ya dicho, porque la bibliografía es inabarcable también. Finalmente, por esas dos razones, decidí orientar mi estudio más que hacia la prostitución como tal, hacia el debate sobre la prostitución que se mantiene en el seno del feminismo; ver qué tipo de debate es y por qué se ha configurado como imposible.
Así que este libro sobre la prostitución es más bien un libro sobre el debate que las feministas de este país mantienen (mantenemos) sobre la prostitución. Y siempre desde la convicción de que un verdadero debate sobre una cuestión tan central y tan compleja es imprescindible.
Un análisis del debate nos llevará a las conclusiones ya mencionadas: tal como está es irresoluble y está cerrado en sí mismo. Llevamos treinta años discutiendo desde casi exactamente las mismas posiciones (aunque unas y otras afirman haberse movido). Pero a nuestro alrededor, en estos treinta años, todo ha cambiado. Ha cambiado muy profundamente la sociedad en la que la prostitución no deja de crecer, ha cambiado la percepción social acerca de la misma, han cambiado las protagonistas (víctimas/actoras), ha cambiado, y mucho, la percepción social acerca de la sexualidad en general; otras cosas permanecen inalterables, pero lo que no ha cambiado al mismo ritmo son los argumentos de las feministas que mantienen unas y otras posiciones. Por eso, además de estudiar el debate en sí, me interesaba tratar de abrirlo, buscar puntos de fuga.
Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos. El método que he utilizado es el de discutir los míos propios, no los contrarios porque eso sería lo fácil y porque eso es lo que siempre se hace: negar cualquier legitimidad o razón a cualquier argumento que venga desde el otro lado. Yo lo he planteado al contrario: he tratado de ver en qué son más débiles los argumentos utilizados por el sector abolicionista.
Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados. Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto.
No planteo soluciones políticas a la cuestión de la prostitución porque no es lo que este libro pretendía y porque, además, yo no tengo esas soluciones. Las soluciones reales son también demasiado complejas para resumirlas en un par de leyes, como a veces se quiere hacer; la prostitución no puede solucionarse legalmente, sino que es necesario un cambio cultural muy profundo. Las leyes a veces pueden colaborar en ese cambio o pueden, por el contrario, crear nuevas situaciones de injusticia que, a su vez, provoquen reacciones sociales contrarias a lo que en principio se pretendía. A pensar esas cuestiones es a lo que un verdadero debate dentro del feminismo debería dedicarse.
Este libro intenta ayudar a pensar el debate y a provocar que se pueda debatir desde otros lugares. Me contentaría con que alguna persona partidaria de la regulación se replanteara su posición, o al menos, la matizara después de leer este libro.
Autora: Beatriz Gimeno
Sylvia.
La prostitución. Aproximación al debate por :Beatriz Gimeno.
Ante la cuestión de la prostitución ninguna feminista puede mantenerse neutral. Mi posición sería abolicionista, en tanto que estoy convencida de que la prostitución es incompatible con la igualdad pero la manera de acabar con la prostitución, la manera siquiera de pensarla, la manera de relacionarnos con las mujeres que se dedican a ella, no coincide siempre con lo que se considera una posición abolicionista. Mi posición admite muchos matices que no pueden explicitarse en este post, pero de los que dejo constancia en el libro. Me ha ocurrido en ocasiones, al estar asistiendo a alguno de estos debates o al leer un libro, que algunos de los argumentos de las feministas llamadas pro-regulación me han parecido perfectamente asumibles, mientras que al mismo tiempo, discrepo profundamente de algunas cuestiones que se defienden desde lo que se supone que es mi propio bando.
En ese sentido me surgían dos cuestiones.
La primera es que ante una cuestión de una complejidad extraordinaria, las soluciones simples no existen y parece difícil también pensar que pueda existir una cuestión compleja de la que los matices y los tonos grises estén casi formalmente excluidos, como parecen estarlo cuando se discute sobre la prostitución en el seno del feminismo. Estoy situada, pero me niego excluir la complejidad.
La segunda cuestión que me preocupaba es que a mi alrededor muchas jóvenes feministas son pro-regulación: lo veo en los cursos universitarios que imparto, lo veo en las conferencias, lo veo en muchas de las reuniones políticas a las que asisto. Pero también son pro-regulación la mayoría de las personas progresistas, hombres y mujeres, no especializados en feminismo.
Podemos decir o pensar que no importa, pero sí que importa y demuestra, entre otras cosas, que muchos de nuestros argumentos abolicionistas ya no conectan con quienes deberían ser aliados o aliadas. Además, como he dicho, no me extraña esta situación porque yo misma encuentro insostenibles algunos de los argumentos que se defienden como dogmas de fe desde lo que se supone que es mi propio sector. Puede que el abolicionismo crea a veces que está ganando la batalla porque las instituciones se ponen, sólo a veces, de su lado, pero será una victoria pírrica y muy fácilmente reversible si no se convence a la parte de la sociedad que es, o debería ser, proclive al feminismo.
Por ser ésta de la prostitución una cuestión central para el feminismo la imposibilidad de debatir de verdad, de manera que se pueda avanzar de alguna manera hacia consensos más amplios, me parecía muy preocupante. Esa es la razón primera que me impulsó a meterme en un estudio profundo acerca de esta institución. Pero cuanto más leía más difícil me resultaba abarcar la prostitución en toda su complejidad y, sobre todo, más difícil me resultaba decir nada que no estuviera ya dicho, porque la bibliografía es inabarcable también. Finalmente, por esas dos razones, decidí orientar mi estudio más que hacia la prostitución como tal, hacia el debate sobre la prostitución que se mantiene en el seno del feminismo; ver qué tipo de debate es y por qué se ha configurado como imposible.
Así que este libro sobre la prostitución es más bien un libro sobre el debate que las feministas de este país mantienen (mantenemos) sobre la prostitución. Y siempre desde la convicción de que un verdadero debate sobre una cuestión tan central y tan compleja es imprescindible.
Un análisis del debate nos llevará a las conclusiones ya mencionadas: tal como está es irresoluble y está cerrado en sí mismo. Llevamos treinta años discutiendo desde casi exactamente las mismas posiciones (aunque unas y otras afirman haberse movido). Pero a nuestro alrededor, en estos treinta años, todo ha cambiado. Ha cambiado muy profundamente la sociedad en la que la prostitución no deja de crecer, ha cambiado la percepción social acerca de la misma, han cambiado las protagonistas (víctimas/actoras), ha cambiado, y mucho, la percepción social acerca de la sexualidad en general; otras cosas permanecen inalterables, pero lo que no ha cambiado al mismo ritmo son los argumentos de las feministas que mantienen unas y otras posiciones. Por eso, además de estudiar el debate en sí, me interesaba tratar de abrirlo, buscar puntos de fuga.
Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos. El método que he utilizado es el de discutir los míos propios, no los contrarios porque eso sería lo fácil y porque eso es lo que siempre se hace: negar cualquier legitimidad o razón a cualquier argumento que venga desde el otro lado. Yo lo he planteado al contrario: he tratado de ver en qué son más débiles los argumentos utilizados por el sector abolicionista.
Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados. Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto.
No planteo soluciones políticas a la cuestión de la prostitución porque no es lo que este libro pretendía y porque, además, yo no tengo esas soluciones. Las soluciones reales son también demasiado complejas para resumirlas en un par de leyes, como a veces se quiere hacer; la prostitución no puede solucionarse legalmente, sino que es necesario un cambio cultural muy profundo. Las leyes a veces pueden colaborar en ese cambio o pueden, por el contrario, crear nuevas situaciones de injusticia que, a su vez, provoquen reacciones sociales contrarias a lo que en principio se pretendía. A pensar esas cuestiones es a lo que un verdadero debate dentro del feminismo debería dedicarse.
Este libro intenta ayudar a pensar el debate y a provocar que se pueda debatir desde otros lugares. Me contentaría con que alguna persona partidaria de la regulación se replanteara su posición, o al menos, la matizara después de leer este libro.
Autora: Beatriz Gimeno
Say NO - UNITE Team, UN Women
Hello Sylvia A,
25 November marks the International Day to End Violence against Women, and the beginning of the 16 Days of Activism Against Gender Violence campaign. Since 1991, the campaign has brought together activists and organizations around the world to raise awareness and inspire actions.
Check out the Say NO – UNiTE 16 Days of Activism corner at http://saynotoviolence.org/16days2012.
If you are organizing events and activities for the 16 Days of Activism, we want to hear about it! Post your actions on www.saynotoviolence.org and don’t forget to Orange your day on 25 November.
Thank you for your activism to end violence against women and girls.
Sincerely,
Say NO – UNiTE Team, UN Women
25 November marks the International Day to End Violence against Women, and the beginning of the 16 Days of Activism Against Gender Violence campaign. Since 1991, the campaign has brought together activists and organizations around the world to raise awareness and inspire actions.
Check out the Say NO – UNiTE 16 Days of Activism corner at http://saynotoviolence.org/16days2012.
If you are organizing events and activities for the 16 Days of Activism, we want to hear about it! Post your actions on www.saynotoviolence.org and don’t forget to Orange your day on 25 November.
Thank you for your activism to end violence against women and girls.
Sincerely,
Say NO – UNiTE Team, UN Women
Tuesday, October 30, 2012
Tuesday, October 23, 2012
Monday, October 08, 2012
Join Say NO- UNITE.
Hello Sylvia A,
On 11 October, the world will celebrate the first International Day of the Girl Child. It’s a day to promote girls’ empowerment and address the challenges that girls worldwide face. Girls everywhere are coming together and taking action for the first International Girls Day. Join and support them!
Join the Virtual Summit for Girls. On Tuesday, 9 October, from 7 PM – 8 PM Eastern Standard Time, Say NO - UNiTE will have a live chat on “Girls ending violence against girls”.
Take action with the Girl Guides and Girl Scouts to imagine a “World We Want for Girls”.
A girl is a powerful agent of change for a better and equal world, but her potential is constantly undermined by violence and discrimination. At UN Women, we believe in investing in girls, and we are joining other UN agencies to focus on child marriage on the International Day of the Girl Child.
Child marriage is a fundamental human rights violation and impacts all aspects of a girl’s life. It denies a girl of her childhood, disrupts her education, limits her opportunities, increases her risk of violence and compromises her health. Globally, more than one in three young women aged 20-24 years were first married before they reached age 18.
Join us to raise awareness about the issue. Check out stories, interviews and what the United Nations is saying about the issue at saynotoviolence.org on 11 October. Watch and share UN Women Executive Director Michelle Bachelet’s message for the day at youtube.com/saynotoviolence.
Spread the word on Facebook and tweet about Girls Day using the hashtags #dayofthegirl, #girlsday and #endchildmarriage.
The world we want for girls is a world free of violence and discrimination against girls.
Say NO – UNiTE Team, UN Women
On 11 October, the world will celebrate the first International Day of the Girl Child. It’s a day to promote girls’ empowerment and address the challenges that girls worldwide face. Girls everywhere are coming together and taking action for the first International Girls Day. Join and support them!
Join the Virtual Summit for Girls. On Tuesday, 9 October, from 7 PM – 8 PM Eastern Standard Time, Say NO - UNiTE will have a live chat on “Girls ending violence against girls”.
Take action with the Girl Guides and Girl Scouts to imagine a “World We Want for Girls”.
A girl is a powerful agent of change for a better and equal world, but her potential is constantly undermined by violence and discrimination. At UN Women, we believe in investing in girls, and we are joining other UN agencies to focus on child marriage on the International Day of the Girl Child.
Child marriage is a fundamental human rights violation and impacts all aspects of a girl’s life. It denies a girl of her childhood, disrupts her education, limits her opportunities, increases her risk of violence and compromises her health. Globally, more than one in three young women aged 20-24 years were first married before they reached age 18.
Join us to raise awareness about the issue. Check out stories, interviews and what the United Nations is saying about the issue at saynotoviolence.org on 11 October. Watch and share UN Women Executive Director Michelle Bachelet’s message for the day at youtube.com/saynotoviolence.
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The world we want for girls is a world free of violence and discrimination against girls.
Say NO – UNiTE Team, UN Women
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