Otro aporte interesante, se suma al intento de seguir indagando el porque del machismo aun en las sociedades desarrolladas y concientes de la necesidad de la equidad; No sobra recomendar el libro de Miguel Lorente.(Los nuevos hombres nuevos).
El neomachismo
Enero de 2010, por : Amparo Rubiales
Nunca pensamos que cuando nuestra democracia se fundamentó, entre otros principios, en la libertad y la igualdad, nos iba a ser más difícil hacer a esta última efectiva y, sin embargo, el miedo a la libertad del que escribió Erich Frömm no era nada comparado con el miedo a la igualdad, más generalizado y resistente.
Los que defendían "los valores" de la sociedad patriarcal, aunque lo razonaran de muy diversas maneras, eran calificados de machistas. Empezaron a estar mal considerados y fueron disminuyendo "de boquilla" los que así se denominaban; pero cuando la igualdad se va haciendo más plena comienzan a formular nuevos argumentos que, supuestamente, no la cuestionan, pero sí su forma de ejercicio, con ideas que, en ocasiones, llegan a parecer incluso "razonables". Parecen distintas de las de siempre aunque, en el fondo, desean lo mismo: la subordinación de las mujeres.
Miguel Lorente, en su libro denominado Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempo de igualdad, sostiene que el género masculino ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, y éstas se basan en los supuestos problemas que la incorporación de la mujer a la vida activa ha tenido, sobre todo, en el ámbito de las relaciones familiares. A esta nueva estrategia la denomina posmachismo, por haber nacido, dice, en el contexto de la posmodernidad, y por haber mantenido desde su aparición una cierta distancia respecto a las posiciones clásicas del machismo o del patriarcado.
Sin embargo, y aunque me parece absolutamente correcto todo lo que argumenta, creo que es mejor denominar a esta nueva forma de pensamiento como neomachista, porque, cada día más, se está transformando en una nueva ideología que se va extendiendo y que se caracteriza, precisamente, por tener miedo a la igualdad. Es una nueva manera de sostener las posiciones machistas de siempre, pero con nuevos discursos y nuevos contenidos. Nadie se llama hoy abiertamente, por ejemplo, fascista, pero es evidente que hay una nueva manera de serlo, y a éstos se les denomina neofascistas.
Los neomachistas equiparan el feminismo con el machismo, tratando de crear confusión en algo que no puede tenerlo, porque pretenden cosas opuestas: éste la primacía del varón y aquél la igualdad entre mujeres y hombres. La diferencia es tan grande que no merecería la pena ni explicitarla, a no ser porque el neomachismo intenta confundir, para poder mantener mejor sus nuevas posiciones, encaminadas, como siempre, a cuestionar los derechos de las mujeres, su autonomía y la independencia ganada. No cuestionan, dicen, la igualdad, pero sí las consecuencias de su ejercicio; están en contra de la violencia de género pero manifiestan con reiteración, por ejemplo, que hay demasiados casos de denuncias falsas, sin añadir que, si así fuera, se estaría cometiendo un delito que hay que denunciar, como en cualquier otro caso.
Hay algún juez que da miedo por las cosas que dice -no quiero ni nombrarlo porque es lo que le gustaría-, pero existen, desgraciadamente, demasiados -también alguna mujer- teóricos del neomachismo que surgen diariamente y que tenemos que desenmascarar como hicimos con los machistas.
Consideran la igualdad como una amenaza, pero no para ellos sino para las relaciones sociales, y lo exacerban en lo más extremo: la violencia de género. El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy, con nuevas formas, lo vuelve a ser con fuerza. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático o radical, sin más intención que la de volver a "demonizarlo".
Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neo -machistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del "nido vacío"; y del aborto ni hablemos, parece que es un capricho de algunas. Ninguno de ellos dice que está en contra de la igualdad sino que, por el contrario, afirman que somos las mujeres las que estamos haciendo una sociedad con graves problemas de convivencia como consecuencia directa de nuestra necesidad de ser libres e iguales. Nunca entendieron que sin igualdad la libertad no existe, y que aquélla o es real o no es igualdad, y la democracia las exige ambas.
Las mujeres siempre hemos tenido que alcanzar cosas con las que los hombres ya nacían; nos relegaron al mundo privado y hemos ido conquistando -con muchos años y esfuerzo- parcelas de lo público, pero llevando siempre a cuestas la vida privada. Los hombres, que tenían destinado como propio el mundo público, lo han mantenido, y su incorporación al otro mundo lo está siendo en mucha menor medida, de ahí las resistencias a la igualdad que perviven -pese a lo mucho que hemos avanzado- sobre todo en los países desarrollados, porque en otros muchos todavía siguen con el burka, símbolo de la mayor de las discriminaciones que padecen las mujeres.
Tenemos que acabar con todos los burkas del mundo, sabiendo hacer frente con la misma contundencia a los viejos argumentos y a éstos más sutiles del neo-machismo.
Feminismo y Ateologia es un espacio virtual para la reflexión, es otra mirada del feminismo contemporáneo donde intenta develar y denunciar el establecimiento llamado tradición y costumbre social. El feminismo del hoy tiene la responsabilidad de señalar sin tapujos y sin cortapisas el inequívoco impacto de las religiones que niegan los derechos de las mujeres en todos los aspectos de la vida humana. Sylvia Alonso
Sunday, October 30, 2011
Wednesday, October 19, 2011
Monday, October 17, 2011
ECOFEMINISMO PARA UN MUNDO POSIBLE
OCTUBRE 17, 2011
Ecofeminismo para otro mundo posible
Por fin un libro que ofrece al feminismo claves ecológicas imprescindibles y al movimiento ecologista claves feministas ineludibles para construir otro mundo posible. Alicia Puleo ha sido pionera en el ecofeminismo. Implicada desde hace una década en su investigación, ofrece en su nuevo libroEcofeminismo para otro mundo posible una visión sólida, madura y práctica de los retos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día para construir una sociedad más ética y sostenible.
Cuando coordiné un curso sobre ecofeminismo en la Universidad Complutense de Madrid a finales de los años 90 me dio la impresión de que nos faltaba en la cultura ibérica y latinoamericana referentes de elaboración propia que tuvieran que ver con la línea de feminismo que yo seguía – dice Puleo- y empecé a profundizar en ciertos aspectos de la teoría y de la acción.
Cuenta que quería un libro artesanal y sin duda lo ha conseguido. Ha sido como un sueño, noches enteras leyendo, investigando, siguiendo el hilo de la curiosidad. El libro es el resultado de cinco años de trabajo y mucha reflexión
Ecofeminismo para otro mundo posible conecta el feminismo con los movimientos sociales del siglo XXI y presenta un ecofeminismo que recoge el legado igualitario.
Imposible pensar en otro mundo posible sin tener muy presente la desigualdad del reparto de la tierra -apenas el 1 por ciento de la propiedad de la tierra está en manos de las mujeres-
Alicia Puleo plantea en su libro una crítica contundente al neoliberalismo y su responsabilidad en la destrucción del planeta. Denuncia la desigualdad brutal en el reparto de la tierra, la feminización de la pobreza.
Los problemas del planeta nos unen por definición a todas las personas del mundo pero de manera especial para las mujeres. Las mujeres unidas, las del norte y las del sur, las de los países desarrollados y las de los países en desarrollo, tenemos mucho que decir y somos decisivas para dar un giro global al futuro.
¿ES POSIBLE UN ECOLOGISMO SIN PERSPECTIVA DE GÉNERO?
Existe. No hay más que ver la gran cantidad de materiales destinados a la formación en ecología y protección medioambiental en los que las mujeres permanecen invisibles. También ha habido alguna declaración infortunada de líderes ecologistas anglosajones que llamaban a las mujeres a volver al hogar porque era más ecológico. O, para seguir con el tema del multiculturalismo, se ha mitificado la relación de pareja de sociedades etnológicas en las que las mujeres se encuentran totalmente sometidas. Pero también hay que decir que una parte importante del movimiento ecologista está integrando la perspectiva de género y se interesa por el ecofeminismo. Esta tendencia es inteligente y tiene futuro.
APORTACIONES A LA LITERATURA FEMINISTA Y A LA LITERATURA ECOLOGISTA
En primer lugar, el libro aporta un acercamiento filosófico entre feminismo y ecología para el siglo XXI, una proximidad amistosa que contribuya a la riqueza del pensamiento y de la praxis de ambos, sin subordinaciones. Señala las conexiones y las dificultades de esta relación. Aspira a ofrecer al feminismo algunas claves ecológicas actuales relevantes para las mujeres; y al ecologismo, las claves feministas que necesita para profundizar en ciertos aspectos de su teoría y de su acción.
¿Qué interés tiene para las feministas?
En primer lugar, ofrecer un ecofeminismo no esencialista, una teoría que no presente a las mujeres como “seres más natural es” que los hombres. He buscado plantear un ecofeminismo que no reniegue de las conquistas del feminismo ni apele al misticismo y sea, por lo tanto, accesible a feministas que no se sienten atraídas por prácticas de corte espiritualista. Desde mis propias coordenadas históricas y personales, he forjado una propuesta basada en el legado de crítica al prejuicio y en la demanda de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Por eso he dedicado dos capítulos al tema de la sexualidad. He querido también llamar la atención sobre aspectos de nuestras sociedades que generalmente pasan desapercibidos y que, sin embargo, afectan al colectivo femenino de manera especial. Pensemos, por ejemplo, en los agrotóxicos y otros productos químicos promovidos por quienes no atienden al bienestar de la gente, sino a los intereses del mercado. Esas sustancias tienen consecuencias negativas para el organismo por su estructura molecular similar a los estrógenos. Voces médicas calificadas han señalado su incidencia en los cánceres ginecológicos y también en el síndrome de hipersensibilidad química múltiple que afecta sobre todo a las mujeres.
Desde el lado positivo, también se trata de visibilizar el protagonismo de las mujeres en una gran variedad de acciones inspiradas por el pensamiento y el sentimiento de una continuidad entre lo humano y lo que llamamos Naturaleza. Hay mucha energía puesta por las mujeres en el Movimiento de Soberanía Alimentaria, en la defensa compasiva de los animales, en el cuidado de la Naturaleza…
Por otro lado, creo que el feminismo tiene que pensar la futura sociedad sostenible para hacer lo que he llamado “una negociación preventiva” con respecto al momento en que tengamos, por la fuerza de las cosas, que salir de esta sociedad de consumo del “usar y tirar”. Hay que plantear las reivindicaciones feministas con respecto al modelo ecológico del futuro. Nadie lo hará si no lo hacemos nosotras.
¿Y cuál es el interés que tiene para la gente que no necesariamente se define como feminista?
Muchas veces el no definirse como feminista se debe a un desconocimiento del verdadero significado del término “feminismo”. Se cree que es algo similar a “machismo” pero al revés, es decir, que sería una ideología de la superioridad y la prepotencia femeninas. El feminismo no es eso, por el contrario. Es la demanda de igualdad y respeto entre los sexos. Supongo que habrá alguna gente ecologista que no se defina como feminista pero quizás le eche un vistazo al libro para ver en qué sentido el feminismo puede aportar adeptas a su causa. Espero que sea la ocasión para ese tipo de ecologistas de comprender qué es el feminismo y por qué todas y todos deberíamos asumirlo si queremos un mundo más justo.
INTERCULTURALIDAD
Tenemos mucho que aprender en Occidente de otras culturas, en especial de los pueblos originarios de América, que no han pensado la relación con la Naturaleza en términos de dominio y explotación sino en clave de cooperación. Su voz y su acción contra la devastación ambiental son hoy en día fundamentales para el futuro de la humanidad y del planeta. Yo planteo en el libro una interculturalidad y no un multiculturalismo indiscriminado. Esto significa que debemos evitar la idealización de sociedades que opriman a las mujeres. Todas las culturas tienen aspectos positivos y negativos, incluida la nuestra, y todas pueden aprender de las demás. El criterio para comparar y mejorar ha de ser el grado de violencia, justicia, igualdad y sostenibilidad que presenten.
EDUCACIÓN EN VALORES
Educar en valores es uno de sus objetivos de Ecofeminismo para otro mundo posible. Participa de la búsqueda de una cultura con nuevos valores de no violencia que integre las experiencias de las mujeres, tan a menudo silenciadas. Además de ese sentido general, dedico una parte a la educación ambiental con perspectiva de género. Creo que una de las asignaturas pendientes que tenemos es la puesta en práctica de una educación emocional ecológica. La razón necesita de la pasión para cambiar el mundo.
Enlaces que pueden interesar:
El libro: Ecofeminismo para otro mundo posible. Índice y más referencias.
El Blog de Alicia Puleo
Entrevista (2004) Alicia Puleo: “Existe un ecofeminismo para la igualdad en el futuro modelo de desarrollo”. Por Juan Carlos Ruiz
Video Ecofeminismo, ecología y movimiento feminista. Conferencia realizada por Alicia Puleo.
Textos de Alicia Puleo
Ecofeminismo para otro mundo posible
Por fin un libro que ofrece al feminismo claves ecológicas imprescindibles y al movimiento ecologista claves feministas ineludibles para construir otro mundo posible. Alicia Puleo ha sido pionera en el ecofeminismo. Implicada desde hace una década en su investigación, ofrece en su nuevo libroEcofeminismo para otro mundo posible una visión sólida, madura y práctica de los retos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día para construir una sociedad más ética y sostenible.
Cuando coordiné un curso sobre ecofeminismo en la Universidad Complutense de Madrid a finales de los años 90 me dio la impresión de que nos faltaba en la cultura ibérica y latinoamericana referentes de elaboración propia que tuvieran que ver con la línea de feminismo que yo seguía – dice Puleo- y empecé a profundizar en ciertos aspectos de la teoría y de la acción.
Cuenta que quería un libro artesanal y sin duda lo ha conseguido. Ha sido como un sueño, noches enteras leyendo, investigando, siguiendo el hilo de la curiosidad. El libro es el resultado de cinco años de trabajo y mucha reflexión
Ecofeminismo para otro mundo posible conecta el feminismo con los movimientos sociales del siglo XXI y presenta un ecofeminismo que recoge el legado igualitario.
Imposible pensar en otro mundo posible sin tener muy presente la desigualdad del reparto de la tierra -apenas el 1 por ciento de la propiedad de la tierra está en manos de las mujeres-
Alicia Puleo plantea en su libro una crítica contundente al neoliberalismo y su responsabilidad en la destrucción del planeta. Denuncia la desigualdad brutal en el reparto de la tierra, la feminización de la pobreza.
Los problemas del planeta nos unen por definición a todas las personas del mundo pero de manera especial para las mujeres. Las mujeres unidas, las del norte y las del sur, las de los países desarrollados y las de los países en desarrollo, tenemos mucho que decir y somos decisivas para dar un giro global al futuro.
¿ES POSIBLE UN ECOLOGISMO SIN PERSPECTIVA DE GÉNERO?
Existe. No hay más que ver la gran cantidad de materiales destinados a la formación en ecología y protección medioambiental en los que las mujeres permanecen invisibles. También ha habido alguna declaración infortunada de líderes ecologistas anglosajones que llamaban a las mujeres a volver al hogar porque era más ecológico. O, para seguir con el tema del multiculturalismo, se ha mitificado la relación de pareja de sociedades etnológicas en las que las mujeres se encuentran totalmente sometidas. Pero también hay que decir que una parte importante del movimiento ecologista está integrando la perspectiva de género y se interesa por el ecofeminismo. Esta tendencia es inteligente y tiene futuro.
APORTACIONES A LA LITERATURA FEMINISTA Y A LA LITERATURA ECOLOGISTA
En primer lugar, el libro aporta un acercamiento filosófico entre feminismo y ecología para el siglo XXI, una proximidad amistosa que contribuya a la riqueza del pensamiento y de la praxis de ambos, sin subordinaciones. Señala las conexiones y las dificultades de esta relación. Aspira a ofrecer al feminismo algunas claves ecológicas actuales relevantes para las mujeres; y al ecologismo, las claves feministas que necesita para profundizar en ciertos aspectos de su teoría y de su acción.
¿Qué interés tiene para las feministas?
En primer lugar, ofrecer un ecofeminismo no esencialista, una teoría que no presente a las mujeres como “seres más natural es” que los hombres. He buscado plantear un ecofeminismo que no reniegue de las conquistas del feminismo ni apele al misticismo y sea, por lo tanto, accesible a feministas que no se sienten atraídas por prácticas de corte espiritualista. Desde mis propias coordenadas históricas y personales, he forjado una propuesta basada en el legado de crítica al prejuicio y en la demanda de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Por eso he dedicado dos capítulos al tema de la sexualidad. He querido también llamar la atención sobre aspectos de nuestras sociedades que generalmente pasan desapercibidos y que, sin embargo, afectan al colectivo femenino de manera especial. Pensemos, por ejemplo, en los agrotóxicos y otros productos químicos promovidos por quienes no atienden al bienestar de la gente, sino a los intereses del mercado. Esas sustancias tienen consecuencias negativas para el organismo por su estructura molecular similar a los estrógenos. Voces médicas calificadas han señalado su incidencia en los cánceres ginecológicos y también en el síndrome de hipersensibilidad química múltiple que afecta sobre todo a las mujeres.
Desde el lado positivo, también se trata de visibilizar el protagonismo de las mujeres en una gran variedad de acciones inspiradas por el pensamiento y el sentimiento de una continuidad entre lo humano y lo que llamamos Naturaleza. Hay mucha energía puesta por las mujeres en el Movimiento de Soberanía Alimentaria, en la defensa compasiva de los animales, en el cuidado de la Naturaleza…
Por otro lado, creo que el feminismo tiene que pensar la futura sociedad sostenible para hacer lo que he llamado “una negociación preventiva” con respecto al momento en que tengamos, por la fuerza de las cosas, que salir de esta sociedad de consumo del “usar y tirar”. Hay que plantear las reivindicaciones feministas con respecto al modelo ecológico del futuro. Nadie lo hará si no lo hacemos nosotras.
¿Y cuál es el interés que tiene para la gente que no necesariamente se define como feminista?
Muchas veces el no definirse como feminista se debe a un desconocimiento del verdadero significado del término “feminismo”. Se cree que es algo similar a “machismo” pero al revés, es decir, que sería una ideología de la superioridad y la prepotencia femeninas. El feminismo no es eso, por el contrario. Es la demanda de igualdad y respeto entre los sexos. Supongo que habrá alguna gente ecologista que no se defina como feminista pero quizás le eche un vistazo al libro para ver en qué sentido el feminismo puede aportar adeptas a su causa. Espero que sea la ocasión para ese tipo de ecologistas de comprender qué es el feminismo y por qué todas y todos deberíamos asumirlo si queremos un mundo más justo.
INTERCULTURALIDAD
Tenemos mucho que aprender en Occidente de otras culturas, en especial de los pueblos originarios de América, que no han pensado la relación con la Naturaleza en términos de dominio y explotación sino en clave de cooperación. Su voz y su acción contra la devastación ambiental son hoy en día fundamentales para el futuro de la humanidad y del planeta. Yo planteo en el libro una interculturalidad y no un multiculturalismo indiscriminado. Esto significa que debemos evitar la idealización de sociedades que opriman a las mujeres. Todas las culturas tienen aspectos positivos y negativos, incluida la nuestra, y todas pueden aprender de las demás. El criterio para comparar y mejorar ha de ser el grado de violencia, justicia, igualdad y sostenibilidad que presenten.
EDUCACIÓN EN VALORES
Educar en valores es uno de sus objetivos de Ecofeminismo para otro mundo posible. Participa de la búsqueda de una cultura con nuevos valores de no violencia que integre las experiencias de las mujeres, tan a menudo silenciadas. Además de ese sentido general, dedico una parte a la educación ambiental con perspectiva de género. Creo que una de las asignaturas pendientes que tenemos es la puesta en práctica de una educación emocional ecológica. La razón necesita de la pasión para cambiar el mundo.
Enlaces que pueden interesar:
El libro: Ecofeminismo para otro mundo posible. Índice y más referencias.
El Blog de Alicia Puleo
Entrevista (2004) Alicia Puleo: “Existe un ecofeminismo para la igualdad en el futuro modelo de desarrollo”. Por Juan Carlos Ruiz
Video Ecofeminismo, ecología y movimiento feminista. Conferencia realizada por Alicia Puleo.
Textos de Alicia Puleo
Sunday, October 09, 2011
Carta abierta a l@s congresistas en Colombia
Carta abierta en rechazo a la iniciativa legislativa de reforma al artículo 11 de la constitución que busca eliminar el aborto en casos extremos
Señores, señoras Congresistas de la República de Colombia
Considero que la iniciativa presentada al congreso colombiano para penalizar el aborto bajo cualquier circunstancia, lejos de atender la realidad, busca un debate ideológico en el que lo menos importante es el bienestar de las personas.
Me preocupa observar cómo el tiempo para legislar que tiene el congreso, se gasta en discusiones que van en contravía del respeto a la vida, la dignidad de las personas, los derechos humanos y los avances de la ciencia. Es lamentable que haga carrera la iniciativa de reformar el artículo 11 de la Constitución para “proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, y les explico algunos de los por qué:
La penalización del aborto no salva fetos, pero sí mata mujeres. Está visto por siglos que cuando una mujer toma la decisión de no tener un hijo, no hay pena en el Código Penal ni en la justicia divina, que la disuada. La ilegalidad sólo la obliga a acudir a procedimientos inseguros que ponen en peligro su vida o su salud. La penalización no es la solución.
El aborto es un asunto de salud pública. Según el informe recientemente presentado por el Instituto Guttmacher, una cuarta parte de los 400mil abortos que se practican al año en Colombia, tiene complicaciones. A mayor dificultad para acceder a servicios legales y seguros, las mujeres de menores recursos exponen más su vida. Más que un dilema moral, este es un asunto de justicia social.
Enfrentar, no prohibir. Interrumpir un embarazo no es una situación fácil, la disminución en la tasa de abortos es altamente deseable, tanto como la de los embarazos no deseados. La discusión debe estar en cómo mejorar la educación sexual, cómo garantizar el acceso universal a los anticonceptivos y cómo eliminar la violencia sexual. Una verdadera preocupación por el bienestar de los no nacidos debería buscar que se garantice la atención prenatal gratuita a todas las colombianas que decidan tener hijos, los niveles nutricionales adecuados para ellas y los servicios de salud que aseguren su bienestar y el de su hijo o hija por nacer.
La dignidad de la mujer. Enviar a la cárcel a mujeres víctimas de violación o mujeres que buscan proteger su vida o su salud, es desconocer que la mujer es un ser humano plenamente digno que no puede ser tratada como máquina reproductiva de la especie humana.
Esta reforma no protege la familia. Las decisiones de tamaño y forma de la familia, que corresponden a quienes la integran, con esta reforma corren el riesgo de quedar en manos del Estado que podría, amparado en la protección de “la vida desde la concepción”, prohibir procedimientos como la fertilización in vitro. Grupos conservadores y religiosos lograron que esto sucediera en Costa Rica, único país en occidente donde este método de reproducción asistida es ilegal, bajo el argumento de que “una inmensa cantidad de embriones muere en el proceso”. De igual manera, la Anticoncepción de Emergencia –AE y el Dispositivo Intra Uterino –DIU, podrían ser catalogados como abortivos y, en consecuencia, prohibirse.
Bloquea avances legislativos a mandatos constitucionales. La muerte asistida y el derecho a morir dignamente fueron declarados acordes con la normativa constitucional colombiana desde 1998; su reglamentación está desde entonces pendiente en el congreso colombiano. La protección de la vida “... hasta la muerte natural”, cierra de manera definitiva la puerta a desarrollo legislativo alguno en este tema, poniendo en riesgo el ejercicio de derechos a la autonomía y a una vida digna.
Espero que mi firma de rechazo, y la de todas las personas que respaldamos esta carta, pongan freno en el congreso a la inclusión de una agenda católica que se presenta en abierta oposición con la realidad y con los principios laicos de nuestra Constitución.
Monica Roa.
Señores, señoras Congresistas de la República de Colombia
Considero que la iniciativa presentada al congreso colombiano para penalizar el aborto bajo cualquier circunstancia, lejos de atender la realidad, busca un debate ideológico en el que lo menos importante es el bienestar de las personas.
Me preocupa observar cómo el tiempo para legislar que tiene el congreso, se gasta en discusiones que van en contravía del respeto a la vida, la dignidad de las personas, los derechos humanos y los avances de la ciencia. Es lamentable que haga carrera la iniciativa de reformar el artículo 11 de la Constitución para “proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural”, y les explico algunos de los por qué:
La penalización del aborto no salva fetos, pero sí mata mujeres. Está visto por siglos que cuando una mujer toma la decisión de no tener un hijo, no hay pena en el Código Penal ni en la justicia divina, que la disuada. La ilegalidad sólo la obliga a acudir a procedimientos inseguros que ponen en peligro su vida o su salud. La penalización no es la solución.
El aborto es un asunto de salud pública. Según el informe recientemente presentado por el Instituto Guttmacher, una cuarta parte de los 400mil abortos que se practican al año en Colombia, tiene complicaciones. A mayor dificultad para acceder a servicios legales y seguros, las mujeres de menores recursos exponen más su vida. Más que un dilema moral, este es un asunto de justicia social.
Enfrentar, no prohibir. Interrumpir un embarazo no es una situación fácil, la disminución en la tasa de abortos es altamente deseable, tanto como la de los embarazos no deseados. La discusión debe estar en cómo mejorar la educación sexual, cómo garantizar el acceso universal a los anticonceptivos y cómo eliminar la violencia sexual. Una verdadera preocupación por el bienestar de los no nacidos debería buscar que se garantice la atención prenatal gratuita a todas las colombianas que decidan tener hijos, los niveles nutricionales adecuados para ellas y los servicios de salud que aseguren su bienestar y el de su hijo o hija por nacer.
La dignidad de la mujer. Enviar a la cárcel a mujeres víctimas de violación o mujeres que buscan proteger su vida o su salud, es desconocer que la mujer es un ser humano plenamente digno que no puede ser tratada como máquina reproductiva de la especie humana.
Esta reforma no protege la familia. Las decisiones de tamaño y forma de la familia, que corresponden a quienes la integran, con esta reforma corren el riesgo de quedar en manos del Estado que podría, amparado en la protección de “la vida desde la concepción”, prohibir procedimientos como la fertilización in vitro. Grupos conservadores y religiosos lograron que esto sucediera en Costa Rica, único país en occidente donde este método de reproducción asistida es ilegal, bajo el argumento de que “una inmensa cantidad de embriones muere en el proceso”. De igual manera, la Anticoncepción de Emergencia –AE y el Dispositivo Intra Uterino –DIU, podrían ser catalogados como abortivos y, en consecuencia, prohibirse.
Bloquea avances legislativos a mandatos constitucionales. La muerte asistida y el derecho a morir dignamente fueron declarados acordes con la normativa constitucional colombiana desde 1998; su reglamentación está desde entonces pendiente en el congreso colombiano. La protección de la vida “... hasta la muerte natural”, cierra de manera definitiva la puerta a desarrollo legislativo alguno en este tema, poniendo en riesgo el ejercicio de derechos a la autonomía y a una vida digna.
Espero que mi firma de rechazo, y la de todas las personas que respaldamos esta carta, pongan freno en el congreso a la inclusión de una agenda católica que se presenta en abierta oposición con la realidad y con los principios laicos de nuestra Constitución.
Monica Roa.
Tuesday, October 04, 2011
Friday, September 30, 2011
Wednesday, September 28, 2011
DECLARACION PUBLICA/ ANMISTIA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
28 septiembre 2011
El día de hoy, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, los gobiernos del continente deben promover con urgencia planes concretos que aseguren el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas.
Amnistía Internacional se une a la campaña regional por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe bajo el lema, “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Restringir el acceso a los derechos sexuales y reproductivos pone en grave peligro los derechos humanos de mujeres y niñas.
Es vergonzoso que en una región donde la gran mayoría de países son Estados parte de la Convención de Belem do Pará (Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer), cuando una mujer o niña queda embarazada a consecuencia de una violación el Estado la obligue a continuar con el embarazo. Forzar a una mujer o niña violada a continuar con un embarazo, es cruel, inhumano y degradante.
Algunas mujeres y niñas, antes de enfrentarse a ser obligadas a seguir con un embarazo, intentan suicidarse. En ocasiones toman otras medidas desesperadas e intentan practicarse un aborto a sí mismas. Es así como cientos de abortos ilegales e inseguros ocurren cada día, y mujeres y niñas sufren serias consecuencias, que incluso llegan a significar la pérdida de su vida.
En la región más desigual del mundo, estas medidas desesperadas afectan principalmente la vida de las mujeres y niñas que viven en la pobreza; ¿es que sus derechos humanos no merecen igual protección ante la ley?
Algunos lugares de América Latina y el Caribe han reconocido las graves violaciones de derechos humanos que resultan cuando el acceso al aborto seguro y legal se prohíbe o se restringe. A pesar de estos avances, la triste realidad en la región es que todavía existen leyes que castigan el aborto, y aunque en la mayoría de los países está permitido en ciertas circunstancias, con frecuencia esta legislación no se cumple en la práctica lo que conlleva graves consecuencias para mujeres y niñas. Las guías para el personal médico son en la mayoría de los casos inexistentes, poco claras o no se distribuyen, lo que lleva a utilizar el sistema judicial innecesariamente dejando mujeres y niñas embarazadas sin la posibilidad de ejercer sus derechos.
Los Estados además no dan prioridad a su propia legislación o a asegurar educación y difusión de los derechos de las mujeres y niñas en materia de salud sexual y reproductiva.
Miles de activistas de todo el mundo se encuentran el día de hoy expresando su indignación frente a estas injusticias y exigiendo “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.
Los gobiernos deben cumplir con sus obligaciones internacionales y tomar medidas que garanticen el acceso de mujeres y niñas a sus derechos, despenalizando el aborto y promoviendo planes de educación sexual y acceso a servicios e información de planificación familiar para todos y todas, haciendo realidad que todas las mujeres decidan de manera libre e informada sobre cuándo desean tener hijos e hijas y cuántos, sin coacción o discriminación.
Información adicional
Los Estados de la región tienen el deber y la obligación de respetar y promover los derechos de las mujeres y niñas a la vida, a la integridad física; incluyendo protección contra todo tipo de violencia, a la salud, a la educación, a la información y a la no discriminación; conforme está establecido en los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos, en especial la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), la Convención Americana sobre Derechos Humanos y su Protocolo Adicional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), y la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar a la Tortura.
Los Estados de la región también tienen la responsabilidad principal de proteger, reconocer y respetar a quienes toman acción para hacer efectivos los derechos humanos de las mujeres y niñas que se encuentran en la situación descrita anteriormente. Sus acciones son legítimas y en muchos casos fundamentales para quienes están apoyando. En este sentido, defensores y defensoras de derechos humanos deben gozar efectivamente de la posibilidad de hacer su trabajo sin temor a represalias, tal como lo afirma la Declaración de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos y se ha dicho repetidas veces en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Acción de Amnistía Internacional- Chile
Activistas de Amnistía Internacional- Chile, en el contexto del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, estarán presente con un stand informativo en el centro de Santiago.
Día: Miércoles 28 de septiembre
Hora: Desde 11:00 horas a 13:00 horas
Lugar: Plaza de Armas, Santiago.
Para más información contacte con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Santiago de Chile, alTel. 02-235-5945 info@amnistia.cl
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28 septiembre 2011
El día de hoy, Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, los gobiernos del continente deben promover con urgencia planes concretos que aseguren el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y niñas.
Amnistía Internacional se une a la campaña regional por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe bajo el lema, “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Restringir el acceso a los derechos sexuales y reproductivos pone en grave peligro los derechos humanos de mujeres y niñas.
Es vergonzoso que en una región donde la gran mayoría de países son Estados parte de la Convención de Belem do Pará (Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer), cuando una mujer o niña queda embarazada a consecuencia de una violación el Estado la obligue a continuar con el embarazo. Forzar a una mujer o niña violada a continuar con un embarazo, es cruel, inhumano y degradante.
Algunas mujeres y niñas, antes de enfrentarse a ser obligadas a seguir con un embarazo, intentan suicidarse. En ocasiones toman otras medidas desesperadas e intentan practicarse un aborto a sí mismas. Es así como cientos de abortos ilegales e inseguros ocurren cada día, y mujeres y niñas sufren serias consecuencias, que incluso llegan a significar la pérdida de su vida.
En la región más desigual del mundo, estas medidas desesperadas afectan principalmente la vida de las mujeres y niñas que viven en la pobreza; ¿es que sus derechos humanos no merecen igual protección ante la ley?
Algunos lugares de América Latina y el Caribe han reconocido las graves violaciones de derechos humanos que resultan cuando el acceso al aborto seguro y legal se prohíbe o se restringe. A pesar de estos avances, la triste realidad en la región es que todavía existen leyes que castigan el aborto, y aunque en la mayoría de los países está permitido en ciertas circunstancias, con frecuencia esta legislación no se cumple en la práctica lo que conlleva graves consecuencias para mujeres y niñas. Las guías para el personal médico son en la mayoría de los casos inexistentes, poco claras o no se distribuyen, lo que lleva a utilizar el sistema judicial innecesariamente dejando mujeres y niñas embarazadas sin la posibilidad de ejercer sus derechos.
Los Estados además no dan prioridad a su propia legislación o a asegurar educación y difusión de los derechos de las mujeres y niñas en materia de salud sexual y reproductiva.
Miles de activistas de todo el mundo se encuentran el día de hoy expresando su indignación frente a estas injusticias y exigiendo “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.
Los gobiernos deben cumplir con sus obligaciones internacionales y tomar medidas que garanticen el acceso de mujeres y niñas a sus derechos, despenalizando el aborto y promoviendo planes de educación sexual y acceso a servicios e información de planificación familiar para todos y todas, haciendo realidad que todas las mujeres decidan de manera libre e informada sobre cuándo desean tener hijos e hijas y cuántos, sin coacción o discriminación.
Información adicional
Los Estados de la región tienen el deber y la obligación de respetar y promover los derechos de las mujeres y niñas a la vida, a la integridad física; incluyendo protección contra todo tipo de violencia, a la salud, a la educación, a la información y a la no discriminación; conforme está establecido en los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos, en especial la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), la Convención Americana sobre Derechos Humanos y su Protocolo Adicional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), y la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar a la Tortura.
Los Estados de la región también tienen la responsabilidad principal de proteger, reconocer y respetar a quienes toman acción para hacer efectivos los derechos humanos de las mujeres y niñas que se encuentran en la situación descrita anteriormente. Sus acciones son legítimas y en muchos casos fundamentales para quienes están apoyando. En este sentido, defensores y defensoras de derechos humanos deben gozar efectivamente de la posibilidad de hacer su trabajo sin temor a represalias, tal como lo afirma la Declaración de las Naciones Unidas sobre Defensores de Derechos Humanos y se ha dicho repetidas veces en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Acción de Amnistía Internacional- Chile
Activistas de Amnistía Internacional- Chile, en el contexto del Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, estarán presente con un stand informativo en el centro de Santiago.
Día: Miércoles 28 de septiembre
Hora: Desde 11:00 horas a 13:00 horas
Lugar: Plaza de Armas, Santiago.
Para más información contacte con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Santiago de Chile, alTel. 02-235-5945 info@amnistia.cl
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Sunday, August 21, 2011
Tuesday, August 16, 2011
Monday, August 08, 2011
Wednesday, August 03, 2011
Sunday, July 24, 2011
Saturday, July 23, 2011
El Feminismo no tiene nada de que avergonzarse
Articulos de Ciudad de Mujeres
El feminismo no tiene nada de qué avergonzarse
Martes, 7 de junio de 2011 / Entrevista a Amelia Valcárcel
Qué es el feminismo?
El feminismo es uno de los pilares de la democracia, y es una de las políticas que nacen con el mundo que vivimos. Porque venimos de sociedades en las cuales las mujeres no son nada. Y lo que ha permitido que las mujeres vayan tejiendo y alcanzando ciudadanía, es un enorme movimiento que ya tiene tres siglos de poner en cuestión que el hecho de ser mujer te excluya de los derechos. Es un movimiento bastante exitoso, pero está muy vinculado, ciertamente, a occidente.
¿Por qué muchas personas lo consideran como un “machismo al revés”?
Por falta de reflexión, y por interés. Por falta de reflexión porque si se puede tirar por una senda fácil, nuestro entendimiento es perezoso. Y en parte por interés: es que el feminismo está vivo, consigue cosas, y realmente es exigente. Por interés, mucha gente puede querer que se entienda mal. Porque el feminismo no es lo contrario del machismo, pero es absolutamente contrario al machismo. Y quiere acabar con él. Y, realmente, el machismo tiene defensores.
El feminismo aspira a la igualdad, pero ¿qué pasa con las diferencias?
Corrientes de pensamiento basadas en teorías de la sociobiología sostienen que la diferencia entre hombres y mujeres estaría en los genes: el hombre estaría genéticamente programado para ser racional, constructivo, y la mujer genéticamente programadas para ser más sensible, generosa, conciliadora...
Hace 50 años eso estaba muy en el candelero cuando la sociobiología reactivó ese discurso. Pero no estamos hablando realmente de si las personas son más sensibles unas que otras, o si unas lloran con más facilidad delante de los culebrones. Estamos hablando de si ser mujer te va a condenar al infierno. A tener menos derechos, a pasar miedo, a tener menos dinero o a depender de la voluntad de otro. Entonces, las características secundarias como la sensibilidad no juegan en esto. Lo que juega en el espacio abierto y democrático es la formación, la voluntad y el mérito. El feminismo es un movimiento político, y se desenvuelve en el plano político. Por lo tanto, aspira a la igualdad política, es decir, aspira a que la ciudadanía sea una ciudadanía compartida.
Muchos afirman que hombres y mujeres no podemos ser iguales, pero sí complementarios...
Bueno es una de las cosas que se dicen, que varones y mujeres son complementarios... siempre que a la mujer no le toque ser la parte que es complementaria, está bien. ¡Pero es que las complementarias son siempre las mismas! No, yo creo que todos, varones y mujeres, somos seres humanos y que en sociedades abiertas y libres tenemos que tener capacidad para alcanzar los mismos bienes y vivir una vida buena.
¿Cuáles han sido los principales aportes del feminismo?
El principal aporte del feminismo, nada menos, es volver a la humanidad un solo sujeto. Dese cuenta que la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 no se hubiera realizado sin una gran feminista: Eleanor Roosevelt. El feminismo ha hecho muchísimo por una conciencia de la humanidad distinta y mejor, a parte de haber hecho muchas cosas para obtener derechos que nos estaban negados: el saber, el sentarnos en las aulas universitarias, las profesiones abiertas, las profesiones liberales. El feminismo ha sido un aliado enorme de la innovación y de la innovación moral. Ha cambiado los registros morales de occidente, enteros. Porque la libertad de las mujeres introduce una novedad que antes nunca ha existido y eso es extraordinario porque nos abre la puerta al mundo nuevo, que no sabemos ni siquiera bien cómo funciona, donde los retos son otros. El feminismo ha ganado sus batallas en una parte del mundo, la que está más decidida a apostar por la novedad y la innovación. Pero mientras la batalla de las mujeres, de su libertad, no se gane en el mundo completo, no está ganada. En muchas partes del planeta, nacer mujer es un castigo al infierno en vida. Nacer en África es un castigo al infierno en vida. Nacer en muchas partes de Asia es lo mismo. Y en América Latina, usted misma recordará que hay dos o tres sitios que no son nada recomendables...
¿Qué aspectos del feminismo criticaría usted?
Ahí voy a ser muy concluyente: el feminismo no tiene nada de que avergonzarse. No ha producido violencia ni tiene todavía ningún muerto en el campo contrario. Y ha logrado, con métodos pacíficos siempre, y a costa de las vidas de mucha gente sacrificándose, ir consiguiendo meta tras meta. ¿Abraza entonces el feminismo por completo...? Si no hiciera eso, no sería justa con lo que me ha permitido: no tener que luchar por el voto y tenerlo; no tener que luchar por sentarme en los bancos de la universidad y haber podido hacerlo. Quienes nos precedieron nos dieron muchas cosas ya ganadas. ¿Cómo no estar agradecidas?
¿Observa nuevas formas de presión contra las mujeres hoy?
La verdad es que en esto de nuevo hay muy poco, son las de siempre. No necesita mucha renovación este asunto: hay violencia contra las mujeres, hay disuasión para que den todo lo que saben dar de sí, hay solidaridad entre ellas porque tienen miedo de lo poco que tiene cada una... el sistema todavía se aguanta porque sigue siendo muy perverso. Y porque la mayoría de la gente que lo encarna ni siquiera se da cuenta de que lo encarna.
¿Qué estrategias de resistencia frente a estas formas de opresión propone usted?
Hay que hacer un feminismo internacional donde quienes tienen la agenda abierta por la misma página se apoyen para conseguir las cosas con más facilidad, con menos duros costos. Esa es una. La solidaridad es la mejor estrategia, y la libertad de palabra es una gran estrategia. Y el feminismo solo puede existir donde hay libertad de palabra y libertad de pensamiento. No creo que en Irán vivan muy buena vida nuestras feministas
.
¿Qué opina del lenguaje de género o inclusivo? A mucha gente le parece ridículo.
No lo sé, la primera vez que se dijo “médica”, probablemente alguna persona se asustó. ¡Pero la decimoquinta vez ya no se asusta nadie! La primera vez que se dijo “abogada”, también, y la decimonovena vez ya no se asusta nadie. Yo soy consejera de Estado. La primera vez que se dijo “consejera”, supongo que alguien se asustó. Pero, como todo, el lenguaje sirve para hablar de lo que hay; lo que pasa es que el lenguaje cambia más despacio que lo que hay. Las mujeres corren más que el lenguaje. Por lo tanto, el lenguaje tendrá que seguir nuestros logros y no preocuparnos de ello. Todo suena muy ridículo, ¡pero a mi más ridículo que la palabra “modisto” me suenan muy pocas cosas! ¡Y la Academia de la Lengua la aceptó en los años 50! ¡Así que allá ellos! Es que les parecía muy poca cosa que un señor que hacía trapos se llamara “modista”. O sea que si a ellos les pareció bien “modisto”... sígase el razonamiento, que va él solo
.
¿Qué piensa del lugar de las mujeres en las religiones monoteístas? ¿Hay herramientas desde dentro de la religión para el feminismo?
Ninguna religión va por delante de su sociedad. Nunca. Las religiones solo dicen que Dios quiere lo que las sociedades ya hacen de por sí. Simplemente, no se van a desvivir por nuestra libertad.
Pienso en corrientes actuales, como el feminismo islámico... Sí, pero en el siglo 19, la hubo en el cristianismo. Entonces, tomemos los textos y digamos que no son tan duros como parecen; que se pueden interpretar de otra manera. Es intentar, desde dentro, cambiar algo. ¡Pero eso se intenta porque desde fuera ya existe la vindicación!
¿Cuál es su posición con respecto al debate sobre el velo integral en España?
Mi posición es que no podemos inventar mucho. Francia ha decidido prohibirlo, y yo creo que Francia ha hecho bien. Porque Inglaterra misma confiesa que su modelo no funciona. Y Alemania ha confesado que el suyo tampoco. ¡El problema es que eso solo les pasa a las mujeres! Es decir, a los varones musulmanes su religión no les manda nada en particular. Cuando una norma solo pesa sobre un sexo, hay que mirar a ver por qué y cómo es, no sea que esconda algo, y ese algo sea grave.
Y si es la mujer quien voluntariamente quiere usar el velo integral, ¿hay que impedírselo?
Ya, pero... si voluntariamente, cuando se abolió la esclavitud, muchos esclavos lloraron, porque querían seguir siendo esclavos. Una persona que se someta voluntariamente a una práctica lesiva, ¿qué quiere decir? Eso no quiere decir que la práctica sea legítima; quiere decir que hay gente que no quiere llevar la contraria a su grupo, por ejemplo. Porque no se siente con fuerzas, nada más. Yo le puedo decir que tengo muchas amigas musulmanas que acogieron muy bien una prohibición del Estado, porque les ahorraba un debate.
¿Cuáles son los desafíos del feminismo hoy en día?
La agenda feminista está abierta ahora por la paridad. Pero esa agenda es una agenda enorme, que significa nada menos que las mujeres tenemos que tener la mira de todo. Como verá, esa agenda no es para mañana, porque significa estar en paridad de poder en la política, la empresa, el mundo económico, el mundo del saber, los medios de comunicación, el mundo de la creatividad y del arte, y la religión. En todos esos mundos que le he citado, las mujeres tienen una presencia ínfima. Y siguen siendo mundos de enorme poder. Y en muchas partes del mundo, en este planeta donde vivimos, las mujeres no tienen derechos fundamentales, muy, muy elementales. Por ejemplo, no tienen derechos sexuales y reproductivos. ¿Cómo una joven realmente va a mantener su libertad en la mano si ni siquiera tiene derecho a tomarse la píldora del día después, siendo así que verdaderamente no puede negarse a tener relaciones si quiere tener una vida sentimental? Se ha encerrado a las mujeres en trampas de ignominia. Lo que yo no soporto es la hipocresía en este asunto... y hay mucha.
El feminismo no tiene nada de qué avergonzarse
Martes, 7 de junio de 2011 / Entrevista a Amelia Valcárcel
Qué es el feminismo?
El feminismo es uno de los pilares de la democracia, y es una de las políticas que nacen con el mundo que vivimos. Porque venimos de sociedades en las cuales las mujeres no son nada. Y lo que ha permitido que las mujeres vayan tejiendo y alcanzando ciudadanía, es un enorme movimiento que ya tiene tres siglos de poner en cuestión que el hecho de ser mujer te excluya de los derechos. Es un movimiento bastante exitoso, pero está muy vinculado, ciertamente, a occidente.
¿Por qué muchas personas lo consideran como un “machismo al revés”?
Por falta de reflexión, y por interés. Por falta de reflexión porque si se puede tirar por una senda fácil, nuestro entendimiento es perezoso. Y en parte por interés: es que el feminismo está vivo, consigue cosas, y realmente es exigente. Por interés, mucha gente puede querer que se entienda mal. Porque el feminismo no es lo contrario del machismo, pero es absolutamente contrario al machismo. Y quiere acabar con él. Y, realmente, el machismo tiene defensores.
El feminismo aspira a la igualdad, pero ¿qué pasa con las diferencias?
Corrientes de pensamiento basadas en teorías de la sociobiología sostienen que la diferencia entre hombres y mujeres estaría en los genes: el hombre estaría genéticamente programado para ser racional, constructivo, y la mujer genéticamente programadas para ser más sensible, generosa, conciliadora...
Hace 50 años eso estaba muy en el candelero cuando la sociobiología reactivó ese discurso. Pero no estamos hablando realmente de si las personas son más sensibles unas que otras, o si unas lloran con más facilidad delante de los culebrones. Estamos hablando de si ser mujer te va a condenar al infierno. A tener menos derechos, a pasar miedo, a tener menos dinero o a depender de la voluntad de otro. Entonces, las características secundarias como la sensibilidad no juegan en esto. Lo que juega en el espacio abierto y democrático es la formación, la voluntad y el mérito. El feminismo es un movimiento político, y se desenvuelve en el plano político. Por lo tanto, aspira a la igualdad política, es decir, aspira a que la ciudadanía sea una ciudadanía compartida.
Muchos afirman que hombres y mujeres no podemos ser iguales, pero sí complementarios...
Bueno es una de las cosas que se dicen, que varones y mujeres son complementarios... siempre que a la mujer no le toque ser la parte que es complementaria, está bien. ¡Pero es que las complementarias son siempre las mismas! No, yo creo que todos, varones y mujeres, somos seres humanos y que en sociedades abiertas y libres tenemos que tener capacidad para alcanzar los mismos bienes y vivir una vida buena.
¿Cuáles han sido los principales aportes del feminismo?
El principal aporte del feminismo, nada menos, es volver a la humanidad un solo sujeto. Dese cuenta que la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 no se hubiera realizado sin una gran feminista: Eleanor Roosevelt. El feminismo ha hecho muchísimo por una conciencia de la humanidad distinta y mejor, a parte de haber hecho muchas cosas para obtener derechos que nos estaban negados: el saber, el sentarnos en las aulas universitarias, las profesiones abiertas, las profesiones liberales. El feminismo ha sido un aliado enorme de la innovación y de la innovación moral. Ha cambiado los registros morales de occidente, enteros. Porque la libertad de las mujeres introduce una novedad que antes nunca ha existido y eso es extraordinario porque nos abre la puerta al mundo nuevo, que no sabemos ni siquiera bien cómo funciona, donde los retos son otros. El feminismo ha ganado sus batallas en una parte del mundo, la que está más decidida a apostar por la novedad y la innovación. Pero mientras la batalla de las mujeres, de su libertad, no se gane en el mundo completo, no está ganada. En muchas partes del planeta, nacer mujer es un castigo al infierno en vida. Nacer en África es un castigo al infierno en vida. Nacer en muchas partes de Asia es lo mismo. Y en América Latina, usted misma recordará que hay dos o tres sitios que no son nada recomendables...
¿Qué aspectos del feminismo criticaría usted?
Ahí voy a ser muy concluyente: el feminismo no tiene nada de que avergonzarse. No ha producido violencia ni tiene todavía ningún muerto en el campo contrario. Y ha logrado, con métodos pacíficos siempre, y a costa de las vidas de mucha gente sacrificándose, ir consiguiendo meta tras meta. ¿Abraza entonces el feminismo por completo...? Si no hiciera eso, no sería justa con lo que me ha permitido: no tener que luchar por el voto y tenerlo; no tener que luchar por sentarme en los bancos de la universidad y haber podido hacerlo. Quienes nos precedieron nos dieron muchas cosas ya ganadas. ¿Cómo no estar agradecidas?
¿Observa nuevas formas de presión contra las mujeres hoy?
La verdad es que en esto de nuevo hay muy poco, son las de siempre. No necesita mucha renovación este asunto: hay violencia contra las mujeres, hay disuasión para que den todo lo que saben dar de sí, hay solidaridad entre ellas porque tienen miedo de lo poco que tiene cada una... el sistema todavía se aguanta porque sigue siendo muy perverso. Y porque la mayoría de la gente que lo encarna ni siquiera se da cuenta de que lo encarna.
¿Qué estrategias de resistencia frente a estas formas de opresión propone usted?
Hay que hacer un feminismo internacional donde quienes tienen la agenda abierta por la misma página se apoyen para conseguir las cosas con más facilidad, con menos duros costos. Esa es una. La solidaridad es la mejor estrategia, y la libertad de palabra es una gran estrategia. Y el feminismo solo puede existir donde hay libertad de palabra y libertad de pensamiento. No creo que en Irán vivan muy buena vida nuestras feministas
.
¿Qué opina del lenguaje de género o inclusivo? A mucha gente le parece ridículo.
No lo sé, la primera vez que se dijo “médica”, probablemente alguna persona se asustó. ¡Pero la decimoquinta vez ya no se asusta nadie! La primera vez que se dijo “abogada”, también, y la decimonovena vez ya no se asusta nadie. Yo soy consejera de Estado. La primera vez que se dijo “consejera”, supongo que alguien se asustó. Pero, como todo, el lenguaje sirve para hablar de lo que hay; lo que pasa es que el lenguaje cambia más despacio que lo que hay. Las mujeres corren más que el lenguaje. Por lo tanto, el lenguaje tendrá que seguir nuestros logros y no preocuparnos de ello. Todo suena muy ridículo, ¡pero a mi más ridículo que la palabra “modisto” me suenan muy pocas cosas! ¡Y la Academia de la Lengua la aceptó en los años 50! ¡Así que allá ellos! Es que les parecía muy poca cosa que un señor que hacía trapos se llamara “modista”. O sea que si a ellos les pareció bien “modisto”... sígase el razonamiento, que va él solo
.
¿Qué piensa del lugar de las mujeres en las religiones monoteístas? ¿Hay herramientas desde dentro de la religión para el feminismo?
Ninguna religión va por delante de su sociedad. Nunca. Las religiones solo dicen que Dios quiere lo que las sociedades ya hacen de por sí. Simplemente, no se van a desvivir por nuestra libertad.
Pienso en corrientes actuales, como el feminismo islámico... Sí, pero en el siglo 19, la hubo en el cristianismo. Entonces, tomemos los textos y digamos que no son tan duros como parecen; que se pueden interpretar de otra manera. Es intentar, desde dentro, cambiar algo. ¡Pero eso se intenta porque desde fuera ya existe la vindicación!
¿Cuál es su posición con respecto al debate sobre el velo integral en España?
Mi posición es que no podemos inventar mucho. Francia ha decidido prohibirlo, y yo creo que Francia ha hecho bien. Porque Inglaterra misma confiesa que su modelo no funciona. Y Alemania ha confesado que el suyo tampoco. ¡El problema es que eso solo les pasa a las mujeres! Es decir, a los varones musulmanes su religión no les manda nada en particular. Cuando una norma solo pesa sobre un sexo, hay que mirar a ver por qué y cómo es, no sea que esconda algo, y ese algo sea grave.
Y si es la mujer quien voluntariamente quiere usar el velo integral, ¿hay que impedírselo?
Ya, pero... si voluntariamente, cuando se abolió la esclavitud, muchos esclavos lloraron, porque querían seguir siendo esclavos. Una persona que se someta voluntariamente a una práctica lesiva, ¿qué quiere decir? Eso no quiere decir que la práctica sea legítima; quiere decir que hay gente que no quiere llevar la contraria a su grupo, por ejemplo. Porque no se siente con fuerzas, nada más. Yo le puedo decir que tengo muchas amigas musulmanas que acogieron muy bien una prohibición del Estado, porque les ahorraba un debate.
¿Cuáles son los desafíos del feminismo hoy en día?
La agenda feminista está abierta ahora por la paridad. Pero esa agenda es una agenda enorme, que significa nada menos que las mujeres tenemos que tener la mira de todo. Como verá, esa agenda no es para mañana, porque significa estar en paridad de poder en la política, la empresa, el mundo económico, el mundo del saber, los medios de comunicación, el mundo de la creatividad y del arte, y la religión. En todos esos mundos que le he citado, las mujeres tienen una presencia ínfima. Y siguen siendo mundos de enorme poder. Y en muchas partes del mundo, en este planeta donde vivimos, las mujeres no tienen derechos fundamentales, muy, muy elementales. Por ejemplo, no tienen derechos sexuales y reproductivos. ¿Cómo una joven realmente va a mantener su libertad en la mano si ni siquiera tiene derecho a tomarse la píldora del día después, siendo así que verdaderamente no puede negarse a tener relaciones si quiere tener una vida sentimental? Se ha encerrado a las mujeres en trampas de ignominia. Lo que yo no soporto es la hipocresía en este asunto... y hay mucha.
Saturday, June 25, 2011
Thursday, June 16, 2011
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